Condecoran con la Orden “Francisco Morazán en el Grado Cruz Placa de Plata” al Nuncio Luigi Bianco

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Tegucigalpa, Honduras.

El Gobierno del Presidente Juan Orlando Hernández confirió este martes, en ceremonia solemne en el salón Francisco Morazán de Casa Presidencial, la condecoración de la Orden “Francisco Morazán en el Grado Cruz Placa de Plata”, al Nuncio Apostólico de su Santidad en Honduras, monseñor Luigi Bianco.

“Hoy despedimos al Nuncio Apostólico de la Santa Sede, su excelencia Luigi Bianco, que deja nuestro país después de cinco años de una fructífera gestión diplomática y pastoral ante el Estado de Honduras”, pronunció en su discurso la canciller Mireya Agüero.

Añadió que durante los años de ejercicio pastoral de Bianco, se pueden destacar: El apoyo al fortalecimiento de las relaciones con la iglesia Católica en el país, su colaboración y consejo a las distintas diócesis y la Conferencia Episcopal de Honduras, así como su invariable acercamiento con las distintas autoridades nacionales.

Asimismo, Agüero expresó que desde el Gobierno se valora su función diplomática que ha permitido estrechar aún más las excelentes y tradicionales relaciones entre Honduras y el Vaticano.

Como prueba de ello, enumeró las visitas oficiales realizadas por el expresidente Porfirio Lobo Sosa, en 2011; y en 2014, por el Presidente Juan Orlando Hernández, quienes fueron recibidos en sendas audiencias por su Santidad el Papa Francisco, lo que permitió tener un contacto directo con el máximo exponente de la iglesia Católica y renovar los lazos formales y espirituales, entre ambos Estados.

“Esta tarde deseo destacar de igual forma su función como decano del cuerpo diplomático acreditado ante el Estado de Honduras. Su gestión excelencia ha sido altamente positiva, ya que ha facilitado las relaciones con los distintos niveles de Gobierno e instituciones privadas y religiosas, lo que le ha valido el reconocimiento tanto de los jefes de misión, como de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional”, señaló Agüero.

Además, apuntó que “en nombre del Presidente de la República, quien deseaba estar esta tarde con nosotros y en el mío propio, le otorgamos esta condecoración, por su meritoria labor en Honduras, deseándole el mejor de los éxitos en sus nuevas funciones y nuevo destino”.

Y agregó que “le aseguro que siempre le recordaremos como un digno representante que nos brindó un mensaje de esperanza y fe a todos los hondureños”.

Por su parte, el Nuncio Apostólico, Luigi Bianco, expresó que “con este acto termina mi misión como Nuncio Apostólico de su Santidad el Papa Francisco en la República de Honduras, pues mañana ya les dejo definitivamente el país”.

Señaló que desde hace cinco siglos la fe cristiana Católica está presente en Honduras y esta unión y relación con el sacerdote universal y sucesor de San Pedro, ha permitido la unidad entre ambos Estados (El Vaticano y Honduras).

“En todo este tiempo he participado en la vida de Honduras, de sus esperanzas, desafíos, logros y siempre he apreciado la gran cordialidad del pueblo hondureño y su optimismo frente a las adversidades”, indicó Bianco.

“Siempre hay desafíos, problemas, asuntos que enfrentar, esta es la vida y la historia y lo importante es reconocer que no estamos solos, pues tenemos cada uno una relación con Dios y en cada momento nunca nos abandona y así frente a las tareas de todos los días, estamos invitados a tener esa relación íntima con Él, tenemos que fortalecerla y cuidarla”, reflexionó.

“Agradezco mucho al Presidente Juan Orlando Hernández, a la Cancillería y a todo el Gobierno por haberme entregado esta distinción que me confiere, que es bonito ver que en muchas que se entregan hay una especial para los Nuncios Apostólicos y los embajadores, en el que se nos reconoce nuestra función. Qué Dios bendiga al querido pueblo hondureño y le done paz y prosperidad. De mi parte Honduras estará en mi corazón”, concluyó.

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