Iguanas verdes vuelven a su hábitat natural en Amapala

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Amapala, Honduras

En Amapala se liberaron alrededor de 1,000 iguanas verdes, criados en el Centro de Conservación de Vida Silvestre ubicado en la Isla de Zacate Grande.

Dieron libertad a los reptiles los habitantes de la zona, el alcalde y autoridades del Instituto de Conservación Forestal (ICF), en compañía de miembros de corporación Dinant, que a través de sus programas de Responsabilidad Social Empresarial financió el cuidado de los animales en el centro de protección.

En Amapala se liberaron alrededor de 1,000 iguanas verdes, criados en el Centro de Conservación de Vida Silvestre ubicado en la Isla de Zacate Grande.

Dieron libertad a los reptiles los niños y adultos que habitan la zona, el alcalde de Amapala, Alberto Cruz, y autoridades del Instituto de Conservación Forestal (ICF), en compañía de miembros de corporación Dinant, que a través de sus programas de Responsabilidad Social Empresarial financió el cuidado de los animales en este centro de protección de 2058 hectáreas.

Olvin Andino, vicepresidente del departamento de planificación socioambiental para proyectos de Dinant, explicó que las 1,000 iguanas se suman a un total de 12 mil que desde finales de los años 90 han sido reinsertadas al ecosistema a través de este proyecto.

La iguana verde en Honduras

La iguana verde se ha localizado principalmente en las zonas boscosas, específicamente en los bosques de hoja ancha, en las zonas costeras atlántica y pacífica de Honduras, con una disminución de presencia en forma natural que ha levantado banderas para realizar esfuerzos para su conservación.

Investigaciones relatan que desde la época prehispánica la iguana verde ha sido de uso humano, para fines medicinales y el consumo alimenticio, tanto de la carne como de sus huevos.

Este segundo factor se ha fomentado a escala local por sus atributos nutricionales, como su bajo nivel de contenido de grasa, además de su buen sabor. El objetivo del proyecto, además de tener un enfoque de preservación de la especie, también educa a vecinos y pobladores de la zona a que puedan identificar cuando se ha generado una reproducción significativa para poder aprovecharlos, sin abuso, como parte de su dieta alimenticia, indicaron los promotores del proyecto.

El tráfico del reptil a nivel regional, nacional y en el extranjero representa un problema para la supervivencia de la especie e impacta el ecosistema completo. Las iguanas, además de sus beneficios directos para humanos, son consideradas como un reforestador natural, ya que al comer algunos frutos de las plantas facilitan la reproducción de las mismas.

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