Producción de bienes y servicios a febrero descienden en un 4.7%

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La producción de bienes y servicios del país, medida a través del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), a febrero del 2021, registró caída de 4.7 por ciento en la variación acumulada de la serie original (aumento de 3.3% en 2020), observándose cierta recuperación respecto al comportamiento reportado en enero recién pasado.
El informe del Banco Central de Honduras (BCH) establece que la caída registrada a febrero continúa reflejando los efectos negativos de la pandemia COVID-19 y los daños ocasionados por las tormentas tropicales de noviembre de 2020, afectando la evolución de la mayoría de las actividades económicas.

Como sector más afectado sigue la Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca que reflejó una contracción de 11.5 por ciento a febrero (-3.5% en el mismo período del año anterior), resultado de las secuelas que dejaron las tormentas tropicales en los cultivos agrícolas de melones y sandías, caña de azúcar, cultivo de palma africana; banano, granos básicos y café; provocando pérdidas y retrasos en la cosecha, así como deslaves en fincas que iniciaban el proceso productivo.

La actividad de pesca observó menores volúmenes producidos, ante la baja en la extracción de camarón y langosta, cría de peces y el cultivo de camarón; este último, debido a que, en febrero de 2020, registró una alta producción dado al retraso en el crecimiento de la larva en meses anteriores, contrario a lo ocurrido en el período actual.

Mientras, la Industria Manufacturera presentó variación negativa de 6.5 por ciento (crecimiento de 5.4% en el mismo período del año anterior), principalmente por la reducción en la fabricación de Alimentos, Bebidas y Tabaco; Productos Textiles y Prendas de Vestir; y en menor medida los Productos de Papel e Imprentas Editoras; y Sustancias, Productos Químicos y Plásticos.

De igual forma, los servicios de Transporte y Almacenamiento cayeron en 21.4 por ciento (incremento de 3.8% a febrero de 2020), ante la disminución en el flujo de pasajeros en vías terrestres, por las limitaciones en la capacidad y horarios de circulación de las unidades, impuestas por las autoridades sanitarias con el fin de evitar la propagación del COVID-19.

El transporte de carga de mercancías -terrestre y marítima- resultó afectado por la menor movilización de bienes agrícolas, industriales e importados (productos derivados del petróleo). Se suma, una caída en el uso de almacenamiento de mercancías para consumo nacional e internacional relacionado al menor dinamismo de la actividad económica.

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