Hondureñito anduvo astilla de 7 cm en ojo por un año y no perdió la vista

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El accidente de un niño de a penas siete años a conmocionado a todo el personal médico y pacientes del Hospital Escuela de Tegucigalpa.

El menor es residente en la Villa de San Francisco, municipio de Francisco Morazán, quien hace un año (en noviembre del 2012) se cayó jugando con un amiguito y se le introdujo una estaca de 7 cm en su ojo izquierdo, la que desde entonces puso en riesgo su existencia.

La vida de Didier Salgado Chávez, no ha sido fácil, su madre lo abandonó cuándo él tenía apenas dos añitos, se fue a España a trabajar, y su padre también emigró a Estados Unidos quedando al cuidado de su abuela materna, quien falleció el año pasado a causa de un cáncer.

El niño luego del accidente no fue llevado a ningún centro asistencial, sino hasta en mayo de este año, cuando su otra abuela paterna lo fue a visitar y lo encontró con su rostro severamente inflamado y lo trajo al HEU, donde lo evaluaron y lo operaron, pero, durante la cirugía se quebró la astilla y sólo le quitaron un centímetro de la misma.

El jefe del servicio de otorrinolaringología pediátrica, el doctor Juan Carlos Barrientos, explicó que «se operó en mayo, pero no pudo salir la astilla y no quisimos forzarlo más para evitar que perdiera la vida o que perdiera la vista, porque milagrosamente el niño mira».

El viernes fue intervenido nuevamente Salgado Chávez por un grupo médicos del principal centro asistencial, junto con los médicos de la Brigada estadounidense Global Health Outreach, donde el doctor Paul Juengel le retiró la astilla, la cirugía fue dirigida por el doctor Christopher Perry.

Personal de enfermería mencionó que antes que el niño fuera intervenido, por la gravedad y lo complejo de la cirugía, los médicos se unieron oración para pedir sabiduría y la guianza de Dios, durante la misma.

El resultado de la cirugía fue un éxito, el menor no perdió la vista, ni fue afectado ningún órgano dentro de la cabeza donde se alojaba la estaca.
Actualmente Didier se encuentra bajo el cuidado de su abuela paterna y una tía.

Los familiares del infante mencionaron que este año no pudo ingresar a ningún centro escolar, pero que el próximo año «si él mejora», lo inscribirán en primer grado.

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