Cómo lograr una comunicación efectiva con tu pareja

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Llegar a dominar una comunicación efectiva con tu otra mitad requiere de tiempo, dedicación y mucha flexibilidad. Aquí tres consejos para que empiecen a entender el idioma que habla cada uno.

  • Sí es sí y no es no

El hombre no está diseñado para adivinar tus deseos. Ellos son simples, pragmáticos y detestan los enredos. Así que si quieres que te acompañe a la reunión, coméntale. Si ya no deseas levantarte temprano para correr con él, también.

Pero, cuidado, no se vale decir que “sí” y luego hacer cara de dolor estomacal para que él entienda que “la verdad, no tienes tantas ganas”. Así no funciona, ya que lo que es lógico para ti, para él probablemente no lo es.

Cada quien tiene un razonamiento único y si no utilizamos nuestras habilidades verbales nos reducimos al comportamiento meramente animal. Mejor deja de jugar a las adivinanzas y opta por la transparencia.

No hay nada más mortal para el género masculino que andar viendo cómo complacerte mientras tú decides hacerte la interesante.

Si te da miedo ser intensa o dictatorial, contesta mencionando lo que esperas, pero mostrando flexibilidad (sólo si realmente estás dispuesta a ceder): “A mí se me antoja comer sushi, pero puedo ser flexible si tú quieres pizza”. O bien: “No tengo ganas de salir con tus amigos, prefiero que cenemos tú y yo. Pero está bien, vamos, y la próxima salida que sea exclusiva para nosotros”.

Eso implica que si accedes a ser flexible, lo seas tanto verbal como emocionalmente. No es válido ser la más abierta en palabra y demostrar todo lo contrario en actitud. ¡Así sólo generas más problemas!

  • Formula peticiones más concretas

Una vez que te animaste a ser directa con el “sí” y el “no”, el siguiente paso consiste en esforzarte por ser muy específica en lo que quieres decirle o pedirle. Si va a ser su aniversario y tú te imaginas ese fin de semana tirada en la playa a su lado, vas a tener que comentarle.

Sí, estaría increíble que te sorprenda con todo planeado, pero si no le das pistas sobre qué tienes en mente, ¿cómo esperas que él adivine? Debes guiarlo hacia lo que te gustaría que hiciera.

Deja sobre la cama un artículo que hable de destinos románticos, con una nota, literal, que diga: “Una pista (y un corazón)”. Pero no optes por insinuar: “Qué frío hace últimamente, ¿se extraña el calor, no?”. ¡Es demasiado vago! La vida sería más sencilla para los dos si empiezas a ser más práctica y le dices las cosas tal cual.

  • Busca llegar a nuevos acuerdos

Ya quedamos que las caras, muecas y gestos no son una forma muy madura de comunicarse. Así que si te molesta algo, debes decírselo y acordar cómo resolver el problema. Por ejemplo, supongamos que todos los jueves se va con los de la oficina a tomar unos drinks después del trabajo. Acción con la que tú no tienes ningún problema. Sin embargo, no te gusta llegar a casa y que haga bromas todo el tiempo, lo cual puede provocar peleas.

Ahora bien, ¿le has dicho —en serio— qué es precisamente lo que te molesta? No des por hecho que entiende tus indirectas, pues para él puede significar que odias que salga con los amigos o que estás de malas. Muchas veces optamos por evitarnos “la charla” y dejarlo pasar.

El punto es que si no lo hablas, el problema irá creciendo y se hará el clásico efecto “bola de nieve”. Fingir alimenta la mala comunicación, confusión y un gran resentimiento entre ambos, que se va acrecentando con el tiempo.

Siéntate a contarle qué clase de sentimientos te provocan ciertas acciones de su parte. Si eres sincera, respetuosa y directa en tus palabras, él pensará dos veces en volver a actuar de una forma que a ti te den ganas de encerrarlo en un clóset por el resto del fin de semana.

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