“Tenemos claro lo que afronta nuestro país. Pero no tenemos miedo»: Hillary Clinton

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Estados Unidos.

Hubo globos, fuegos artificiales, ovación y frases inspiradoras. Pero también inusuales abucheos y una lista de promesas difíciles de cumplir para todos.

Hillary Clinton aceptó la candidatura demócrata a la Casa Blanca con un discurso de contrastes con Donald Trump. Sus palabras fueron la culminación de un camino largo y difícil en una convención que la aplaudía con fervor pero donde también fue interrumpida por gritos en contra, algo muy inusual.

La candidata defendía la unión contra el miedo de Trump. “Seré una presidenta para los demócratas, para los republicanos, para los independientes… para los que votaron por mí y para los que no”, dijo.

El discurso más difícil

Clinton dio uno de los discursos más difíciles de su carrera y tal vez uno de los más delicados para cualquier candidato presidencial. Quiso resaltar el simbolismo de poder ser la primera mujer presidenta, pero temía darse demasiada importancia. Le convenía parecer vulnerable para empatizar con los votantes, pero fuerte para presentarse como la candidata segura contra Donald Trump. Tenía que inspirar a los seguidores de Obama o a los de Sanders, y a la vez coquetear con los republicanos desencantados.

A última hora de la tarde, ni los portavoces de su campaña tenían el discurso, que la candidata siguió retocando hasta el final.

La impopular Clinton, que ha despertado pasiones a favor y en contra durante tres décadas, intentó acercarse a los votantes con detalles personales sobre lo que significa para ella la contienda. A la vez, se presentó como la opción razonable, con credenciales en política exterior y de seguridad, frente a un candidato impredecible y sin experiencia de Gobierno.

La preparación era impecable.

Su discurso estuvo precedido por un vídeo de homenaje dirigido por Shonda Rhimes, productora y guionista de la serie Scandal, un relato de sexo y violencia en la Casa Blanca. El documental, en cambio, mostró una imagen idílica de la candidata, como una luchadora desde que tenía cuatro años y su madre le dijo que no se dejara intimidar por otro niño. Lo narraba Morgan Freeman.

Pero los abucheos no estaban en el guión

Clinton recibió una ovación al principio y al final de su discurso y fue interrumpida continuamente por aplausos y coros de “Hillary”, pero también por algún grito aislado de invitados y pitidos de parte de los delegados de Sanders.

Nada más empezar ella dio las gracias a Sanders por “inspirar a millones de americanos”. “Tu causa es nuestra causa”, le dijo. El senador de Vermont aplaudió a regañadientes.

A los bernianos les sugirió que miraran el ejemplo de los fundadores de Estados Unidos, que hicieron la revolución en Filadelfia basándose en “buscar el terreno común”.

Contra el miedo

Como hizo el presidente Obama la noche anterior, Clinton insistió en la imagen del país valiente. “Tenemos claro lo que afronta nuestro país. Pero no tenemos miedo. Estaremos a la altura del reto, como siempre hemos estado”, dijo la candidata.

Trump aseguró en su discurso de aceptación de la candidatura que él “solo” podía resolver los problemas de Estados Unidos. Clinton le opuso el mensaje de la comunidad. Contra la llamada a la división de Trump y a la confianza plena en él, Clinton ofreció un discurso más positivo y tradicional: “Cada generación de americanos se ha unido para hacer a nuestro país más libre, más justo y más fuerte. Ninguno de nosotros puede hacerlo solo”.

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