“La clave del éxito es Dios”: Javier Castro

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Un hombre de fe, valiente, con carisma, sensible al dolor del prójimo, dinámico, hogareño, con espíritu de lucha, alguien que crea las oportunidades y que no se da por vencido, es la mejor manera de describir al destacado presentador de televisión de la cadena Internacional Telemundo Javier Castro.

Javier Darío Castro, nació en Tegucigalpa, se crió con sus abuelos, y uno de sus más preciados recuerdos es cuando en su niñez acompañaba a su abuela a vender dulces de leche en el centro de Tegucigalpa, “Mi vida era vender dulces con mi abuela en las pulperías del centro de Tegucigalpa, ella fabricaba zapotillos, por la mañana yo los vendía y por la tarde me subía al autobús para irme al escuela”. Gracias a una beca logró terminar su educación secundaria para posteriormente ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras a estudiar la carrera de Derecho.

Posteriormente, decidió ayudar a sus padres e iniciar un pequeño negocio pero en esos años el huracán Mitch azotó al país y perdió todo. Sin trabajo y sin dinero, pero con un espíritu de lucha y comprometido a ayudar a su familia, parte en busca del sueño americano. Consigue dinero prestado para su pasaje y llega al país del norte sin conocer a nadie, sin hablar inglés y únicamente con $100 en el bolsillo.

Luego de un par de malas experiencias laborales en Nueva Orleans, compra un ticket de autobús para Denver, donde podrían darle trabajo.

Comenta que era multiusos con tal de obtener un trabajo: “hice de todo, desde limpieza, construcción y como yo nunca digo que no puedo, yo hacía hasta carpintería”. Ahorró y compró dos carros, sin temor a tomar riesgos, se vino manejando desde Estados Unidos hasta Honduras. Siempre con pensamiento emprendedor, alquilaba automóviles y así obtenía dinero para pagar sus estudios universitarios.

Estudiaba seis meses y los otros seis emprendía la aventura de ir a trabajar nuevamente a la nación del norte. “Lo maravilloso es que mis jefes se quedaban con la boca abierta porque en mis ratos libres yo le pedía la computadora prestada a mis jefes de la empresa y yo me sentaba a revisar mi correo y actualizarme. Y él me preguntaba ¿y usted de dónde sabe usar una computadora? Y yo les decía: yo soy abogado. Entonces él se burlaba de mí y me decía -tengo un abogado limpiándome los baños-” comparte esta experiencia.

Para el año 2004 regresa a Honduras con el fin de iniciar su negocio de venta de carros. Pero su pasión siempre fue trabajar en los medios de comunicación, de hecho, sus primeras apariciones en la pantalla chica las realizó en el ya desaparecido Canal 63 Telenisa, más adelante tuvo la oportunidad de colaborar con Televisión Educativa Nacional Canal 10. Entre otras cosas, participó en el desarrollo de algunas campañas políticas en 2008 y 2009 como asesor de imagen.

Logrando un Sueño

En el 2010 decidió ir a probar suerte a los Estados Unidos y estaba seguro que en ese último viaje lograría cosas grandes, y se trazó la meta de ser presentador de una gran cadena, ya que le habían otorgado su residencia, luego de haber aplicado por ella años atrás . En Denver, Colorado, logró obtener un trabajo en una emisora donde por seis meses no recibió pago alguno, pero luego de demostrar su talento y mientras los niveles de rating subían fue contratado por Crawford Broadcasting, una corporación de más de 30 emisoras en muchos estados de este país, ahí Javier conducía un programa de ayuda a la comunidad hispana sobre todo en materia legal, pero se vio obligado a renunciar de esa emisora y en la búsqueda de nuevas oportunidades tocó las puertas de Telemundo, nuevamente sin conocer a nadie pero con su fe en que Dios le abriría esa puerta.

“Yo así soy, si no existe, yo creo la oportunidad o hago algo para que las cosas surjan. Entonces yo les dije: mi nombre es Javier Castro, yo he trabajado en Crawford, y he hecho televisión en Honduras, así que cuando tengan la oportunidad me llaman”, y así fué Veinticuatro horas después lo llamaron para realizar un casting para comerciales de televisión el cual pasó sin ningún problema.

A partir del momento que obtuvo el trabajo en los comerciales, sus éxitos han ido fluyendo de manera constante, pues también trabajó en producción del conocido programa “Caso Cerrado” que se graba en la Florida

Tuvo ciertos momentos en los cuales extrañaba enormemente su país, y deseaba no seguir adelante cuando había quienes le decían que dejara de soñar con ser presentador y trabajara verdaderamente. En eso momentos él recordaba las palabras de su madre: “Hijo usted es brillante, lógrelo. Usted no me regresa aquí avergonzado, tenga fe y siga luchando, se me seca las lágrimas y siga adelante”.

Y actualmente vive en Denver donde se encarga de dar el reporte del estado del tiempo y el tráfico para ocho noticiarios de la cadena Telemundo.

Un día normal en la vida de Javier Castro

Durante la semana se levanta a preparar su desayuno, escoge la ropa que va a usar, luego le da de comer a sus peces, riega sus plantas y aparta unos 10 minutos de su tiempo para ir al parque a caminar.

Al mediodía comienza a prepararse y trata de lucir lo mejor posible porque para él la buena presentación es parte importante en su trabajo y la considera una exigencia personal.

A eso de las dos de la tarde comienza su trabajo de meteorólogo para varias ciudades entre ellas Denver, Phoenix, Tucson, Las Vegas San Francisco y San José Fresno; Estudia todo lo que está aconteciendo a todo lo largo y ancho de Estados Unidos preparándose para hacer las gráficas en un sistema Weather Channel y cerca de las tres de la tarde comienza a grabar los diferentes segmentos para ser enviado a otros estados y luego a las cinco de la tarde se prepara para el noticiero local del Denver donde presenta el clima y tráfico.

Además de eso ayuda en la edición y producción del noticiero, saliendo del trabajo a las 11 de la noche, para ir a cenar y luego a casa a contestar mensajes de Facebook y a eso de las dos o tres de la madrugada se duerme todos los días.

En su vida personal y sentimental Javier nos comenta que en este momento se encuentra soltero y que piensa mantenerse de esa manera hasta que no encuentre a una persona que comprenda su trabajo y lo apoye, porque su ritmo de trabajo no le permite tener una relación por los momentos.

Castro nos confiesa que uno de sus más grandes sueños es que los hondureños sepamos elegir a los candidatos a la presidencia, para que tengamos un futuro mejor. “Quiero que algún día en mi país tan hermoso sepan elegir candidatos a la presidencia, para que tengamos un futuro mejor”.

De igual manera Javier nos comenta que a diario recibe cientos de mensajes de personas buscando una palabra de aliento y consultándole qué hacer con sus vidas o cómo solucionar sus problemas buscando algo de esperanza y que invierte el resto de su tiempo aconsejando a la gente que confía en él.

Al consultarle cuál creía que era la clave de su éxito, nos respondió: “Número uno, el principal es Dios, creo que si uno tiene fe, todo es posible” afirmó y luego mostró un anillo que lleva en su dedo añadiendo: “Este anillo es mi juramento a Dios que donde quiera que yo vaya, yo voy a decir que fue Él quien me puso donde estoy y tiene grabado un versículo en hebreo -Jehová nuestro Dios, uno es-”. Seguido prosiguió con la receta “en segundo lugar sonreír, sonreír en cada situación con una actitud positiva y siempre hay que ser humilde. Finalmente la perseverancia y creer que sí se puede”.

Su voz y su imagen son muy reconocidas entre millones de hispanos, pero lo que pocos saben es que Javier Castro es un hondureño que ama profundamente su país, que ha estado dispuesto a conquistar sus sueños y a poner en alto el nombre de Honduras. “Lastimosamente muchos ignoran la cantidad de talento hondureño que hay en el exterior, es una pena, por eso yo he tratado de apoyar en lo que he podido a mis compatriotas que están en Estados Unidos; y les voy a confesar: yo lloro cuando estoy tan lejos de mi tierra y recuerdo todo lo que dejé, pero espero que mi historia sirva de motivación a algunos para que sigan sus sueños”, dijo en la entrevista.

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