Concluye festival “Gracias Convoca 2014”

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Tegucigalpa, Honduras.

Ahí, el líder lenca que luchó contra los españoles sigue fraguando en la conciencia de todos los gracianos. La costumbre del tiro con arco, la observación de aves, las conservas, la artesanía, el maíz y la chicha están muy bien arraigados a un pueblo que pareciera no le pasan los siglos.

Caminar por las calles de Gracias es como dar un pequeño recorrido al pasado. Es adentrarse a unos 500 años de historia y sentirse parte de aquella época. Es un viaje en el tiempo que no requiere de ninguna máquina o de algún tipo de alucinógeno, basta con dejarse envolver bajo su magia y encanto.

El domingo concluyó en esta ciudad de Occidente “Gracias Convoca 2014”, un festival cultural que por segundo año consecutivo junta a los artistas e intelectuales más imponderables de Honduras, haciendo del pueblo graciano un digno espectador de las mejores muestras de arte y cultura que hay en el país.

Las exposiciones, conversatorios y recitales que presentaron los convocados, tienen lugar en espacios que tienen mucho valor histórico y cultural para la ciudad de Gracias. La famosa Casa Galeano es el mejor ejemplo; construida en 1840 por don Margarito Galeano y doña Sebastiana Trejo, los abuelos del pintor y escultor Mito Galeano, heredero de esta hermosa residencia al estilo neoclásico, sin duda es un gran referente cuando se trata de hablar arte y patrimonio para los gracianos.

Desde la noche de inauguración del encuentro, la Orquesta Filarmónica de Honduras brindó un esplendoroso concierto en el atrio de la Iglesia La Merced, al evento se sumó la curiosidad de propios y extraños. Los habitantes locales no fueron los únicos entusiasmados, a las presentaciones también asistió mucha gente de otros municipios aledaños.

Las estatuas humanas, el grupo “Teatro La Siembra”, la exposición “Historias en Blanco” de la pintora Julia Galeano, la muestra “Cabezas Reducidas” del artista Jorge Oquelí, el concierto de la banda musical Café Guancasco y la pasarela de modas de la diseñadora Luz Bonta, fueron los eventos más atractivos y concurridos de todo el festival de Gracias Convoca 2014.

Es casi utópico ver a los hacedores de la cultura y a los grandes pensadores de este país reunidos en un solo lugar, charlando e intercambiando ideas mientras le aplauden al talento joven, expresando su alegría en forma de alivio al saber que, al igual que ellos, hay una nueva generación que tiene un compromiso fuerte con la educación y el enriquecimiento cultural de Honduras.

Una de las noches del festival, tuve una de esas raras oportunidades que no surgen muy a menudo. Estaba cenando en la misma mesa con la escritora y crítica literaria Helen Umaña, con el dramaturgo Rafael Murillo Selva y con el poeta Rigoberto Paredes, quienes son de los personajes más respetados del arte hondureño.

Confieso que me sorprendió escucharles hablar de los restos luctuosos del reciente Mundial de Fútbol con todo y sus polémicas. Que están al tanto del acontecer mundial más de lo que cualquiera podría imaginar. Comentaban sobre la corta edad de los artistas y alababan sus obras, sin perder la capacidad crítica que les ha dado todo su trabajo de años. Fue realmente gratificante verlos con auténtica alegría, emocionados por lo que estaba aconteciendo. «Este pueblo tiene salvación, le gusta el arte y eso ya es mucho», comentó Murillo Selva.

Más allá de todo lo que representa la ciudad de Gracias, los que la hemos visitado, tenemos la certeza de que hay un boleto de regreso al lugar donde el Arte de un país magullado, lo acogió como su refugio. Lejos del desorden de las grandes ciudades, lejos de la bulla, de la delincuencia y de la contaminación, es un verdadero respiro y una ola de esperanza para los hondureños saber que ya se forjó una guarida donde podemos acudir para disfrutar de la mejor versión que tiene el ser humano para expresarse, y los jóvenes de Honduras tenemos mucho qué expresar.

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