Vaticano e iglesia argentina abren archivos de represión de última dictadura militar

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Argentina

El Vaticano y la Iglesia católica argentina terminaron de catalogar sus archivos sobre la represión durante la última dictadura militar y anunciaron el martes que los pondrán a disposición de las víctimas que desde hace años acusan a la Iglesia de complicidad.

Un comunicado conjunto dijo que el proceso de catalogación y digitalización ha concluido y que se darán a conocer los procedimientos para que las víctimas accedan a la información. No se dieron fechas.

Ángela de Boitano, que perdió dos hijos durante el último régimen de facto en Argentina (1976-1983), expresó su satisfacción por el cumplimiento de la promesa que el mismo papa Francisco le había hecho durante una charla en el Vaticano en 2015.

«Pasa como con todos los archivos, la mayoría tiene las denuncias que hacíamos nosotros, como las cartas que enviábamos al Vaticano, pero a lo mejor sí que hay datos reveladores y pueden ayudar en los juicios» contra los represores, señaló a The Associated Press de Boitano, titular de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas.

La mujer de 85 años agregó que durante aquella conversación le había pedido al pontífice la «apertura total de los archivos». «Realmente le creí…con Juan Pablo II nunca tuvimos satisfacciones en cuanto a los pedidos, nunca nos recibió como madres o familiares de desaparecidos», explicó.

En 1979 de Boitano intentó sin éxito que el entonces papa Juan Pablo II la recibiera en la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano que se reunía en Puebla, México.

Según el último informe de 2015 publicado por la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina, 7.636 personas fueron víctimas de desaparición forzada y asesinato en la dictadura, aunque reconoció que no representan la totalidad. Organizaciones de derechos humanos sostienen que fueron al menos 30.000 los desaparecidos entre obreros, sindicalistas, estudiantes y disidentes políticos.

El comunicado indicó que la decisión de abrir los archivos se tomó por instrucción directa del papa Francisco, que es argentino, «al servicio de la verdad, la justicia y la paz». Se trata de documentos de la Secretaría de Estado del Vaticano, su nunciatura en Buenos Aires y la Conferencia Episcopal Argentina.

Muchos jerarcas eclesiásticos eran estrechos aliados del régimen militar de la época y los defensores de los derechos humanos los han acusado de complicidad con el régimen.

Francisco, entonces Jorge Bergoglio, fue el superior de los jesuitas durante la dictadura y posteriormente fue arzobispo de Buenos Aires.

El papa ha recibido críticas por no pronunciarse públicamente sobre las atrocidades pero también se le atribuye haber salvado varias vidas al dar refugio en el seminario a los perseguidos por el régimen y ayudarlos a salir del país.

El portavoz del Vaticano, Greg Burke, enfatizó que en principio solo tendrán acceso a los archivos las personas que estuvieron involucradas en la represión, no los estudiosos. Insinuó que se ampliaría el acceso más adelante.

Organismos de derechos humanos argentinos han señalado en varias ocasiones que el Vaticano podría tener el archivo más completo de los desaparecidos dado que los familiares de las víctimas enviaban allí las denuncias y a grupos como Amnistía Internacional.

«La memoria (sobre lo que ocurrió) la llevaremos adelante hasta que muramos y luego la seguirán otros», dijo de Boitano, quien puntualizó que «sin embargo, la verdad la tienen los militares con archivos de lo que hicieron con cada uno de los nuestros» e «instituciones como la Iglesia» que los encubrieron.

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