Médicos Sin Fronteras y la comunidad, un equipo contra el dengue

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“Me siento agradecida porque me tomaron en cuenta para este proyecto. Aunque han aumentado la cantidad de mosquitos, sabemos que esto va a salir bien”, comenta Nora López. Ella fue la primera voluntaria en colocar el vaso con los mosquitos con Wolbachia en la comunidad de el mirador de La Canaán, como parte de las actividades de prevención del dengue y otras enfermedades transmitidas por vectores del proyecto Prevención de Arbovirus de Médicos Sin Fronteras
(MSF) en el noreste de Tegucigalpa.

Nora, como otras miles de personas hondureñas, ha padecido o ha tenido familiares que han estado hospitalizados por esta enfermedad que puede llegar a ser mortal. Tal fue el caso de su hija, quien estuvo interna por tres días y fue, según Padilla, una de las razones por las que decidió ser parte de este innovador proyecto para reducir la propagación del dengue en las comunidades de esta zona de la capital.

El dengue es una crisis de salud pública en Honduras y en toda la región de las Américas. Solamente en el 2023, la Secretaría de Salud del país registró más de 34,050 casos de dengue a nivel nacional, estos cada vez más graves. A pesar de las arduas campañas de prevención, las técnicas de control de vectores son insuficientes y han provocado que los mosquitos se vuelvan resistentes a los actuales métodos de tratamiento y a los productos plaguicidas.

Es por ello que, en agosto de 2023, MSF junto con la Secretaría de Salud, comenzaron a utilizar la
Wolbachia como un método alternativo y replicable que ha demostrado su eficacia en otros países con altos niveles de dengue. Para poder llevar a cabo esta intervención, era imprescindible la participación de la comunidad, tal como lo hicieron Nora y otras 68 personas voluntarias, de las cuales 51 están activas.

Entre ellas se encuentra Luz, una mujer con más de 17 años siendo voluntaria en la colonia Canaán.
“Con la implementación de este proyecto y ser parte del mismo me hacen sentir satisfacción a nivel
personal, nos interesa el bienestar de la comunidad, que esté cambiando para mejorar. Aquí -en su
colonia- ha bajado el dengue porque también se trabaja en limpiezas, en la eliminación de criaderos y ahora con la Wolbachia. El dengue siempre va a estar, pero hemos aprendido a prevenir y reducir los contagios”, comenta.

Un equipo comunitario comprometido

El área de intervención donde se utiliza el método Wolbachia es la zona de influencia del Centro de
Salud de El Manchén, misma que tiene un aproximado de 87,937 habitantes, sin embargo, no se alcanzó al 100%. Para llegar a ellas se contó con un equipo de 12 educadores de salud comunitaria que logró llevar el mensaje a 17,978 personas. Además, realizaron más de 5,947 actividades de promoción, entre ellas: visitas domiciliarias, charlas comunitarias, perifoneo, actividades recreativas, formaciones, entre otras.

“No fue fácil, fue un proceso que tuvo sus retos. Uno de los principales fue que todas y todos
entendiéramos el método Wolbachia, porque así podíamos hacer que las personas también lo
entendieran y lo vieran como un beneficio. Nos movilizamos en un área muy extensa, con lluvia o calor extremo, pero a pesar de ello, el equipo también estuvo comprometido porque es su misma
comunidad”, explica Lorena Rodríquez, supervisora de actividades comunitarias del proyecto de MSF.

El método Wolbachia del World Mosquito Program consiste en la liberación de mosquitos Aedes aegypti portadores de la bacteria natural Wolbachia. Lo que hace la Wolbachia es reducir la capacidad de los mosquitos para transmitir arbovirus y que esto se transmita de generación en generación, volviéndose sostenible.

Desde mediados del 2023, este equipo trabajó puerta a puerta en las diferentes colonias de El Manchén explicando a las personas en qué consiste este método innovador y qué iba a suponer en su día a día: tener más mosquitos. A pesar de este trabajo, se identificaron únicamente 230 situaciones de donde los equipos tuvieron que intervenir para responder a las inquietudes y dudas de cada persona.

“Una de las cosas más importantes de este proyecto es que dedicamos tiempo a cada persona que tenía duda, nos acercábamos y se sentían escuchados. Hubo dudas sobre el método y trabajamos en tratar de explicarles en qué consiste. La mayoría de las quejas eran por el aumento de mosquitos, aumento de picaduras, hubo algunas reacciones alérgicas que muchas consultamos con el equipo médico para clarificar que no era relacionado con los mosquitos”, concluye Rodríguez.

Hasta el momento, gracias a este trabajo articulado entre la comunidad y MSF, se han liberado más de 5,851,415 de mosquitos en la zona de El Manchén. Dentro de estas liberaciones está la colocación de 68 vasos y 447 recambios en las viviendas de las personas voluntarias. Los análisis realizados por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras a través del Laboratorio de Investigaciones en Microbiología han mostrado que hay 62.45% porcentaje de Wolbachia en la zona, lo cual muestra una efectividad alta. En los próximos días los equipos seguirán con las actividades informativas y de liberación.

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