Las cuatro etapas clave para evitar que el cáncer se desarrolle

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En el Día Mundial contra el Cáncer, el experto oncólogo Matías Chacón, brindó una serie de consejos y pautas para prevenir este conjunto de enfermedades que afecta a unas 130 mil personas cada año en Argentina y a 20 millones en el mundo.

El cáncer está en franco ascenso en el mundo. Eso es por lo menos lo que publicó esta semana el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), organismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que prevé más de 35 millones de nuevos casos de cáncer en 2050, lo que supone un aumento del 77 por ciento respecto a los 20 millones de casos estimados en 2022.

Según el organismo mundial, el rápido crecimiento de la carga de cáncer refleja tanto el envejecimiento como el crecimiento de la población, así como los cambios en la exposición de las personas a los factores de riesgo.

El tabaco, el alcohol y la obesidad son factores clave del aumento de la incidencia del cáncer, mientras que la contaminación atmosférica sigue siendo uno de los principales factores de riesgo medioambientales.

En el marco del Día Mundial del Cáncer que se conmemora hoy para tomar conciencia de este conjunto de enfermedades en crecimiento, Matías Chacón Jefe de oncología clínica del Instituto Alexander Fleming, participó de una charla organizada por el área de Oncología de MSD, con distintos medios y periodistas en la que participó Infobae y en donde el experto oncólogo hizo una breve historia del cáncer y brindó algunos datos clave sobre su prevención y las etapas que evitan que se desarrolle.

“La visión de la oncología basada en cirugía, quimioterapia y radioterapia ha sido positivamente transformada. Las nuevas estrategias de tratamientos hoy en día se apoyan en el conocimiento avanzado de las células tumorales, del microambiente donde se desarrollan y del aparato inmunológico del huésped. Esto ha conducido al desarrollo de agentes biológicos que han cambiado la supervivencia de pacientes con diversos tumores”, comentó Chacón sobre las nuevas terapias de los últimos 10 años.

“Además, el foco se ha centrado en el término ‘medicina de precisión’, que permitiría utilizar distintos biomarcadores para poder brindar al paciente el tratamiento más efectivo con menor incidencia de eventos adversos”, agregó el reconocido médico especialista en oncología clínica.

Cuatro etapas clave para alejar el cáncer de nuestra vida

La prevención significa evitar que algo ocurra. De acuerdo con esto, todo lo que hace la medicina es prevención. Los médicos tratan de prevenir la enfermedad, la muerte, la discapacidad, el sufrimiento y la insatisfacción.

Y la prevención del cáncer consiste en todas las medidas importantes concentradas en cuatro etapas que se toman para reducir la probabilidad de padecer este conjunto de enfermedades. Con la prevención del cáncer, se reduce el número de casos nuevos en un grupo o población y la cantidad de muertes.

Los científicos analizan los factores de riesgo y los factores de protección para prevenir el inicio de cánceres nuevos. Cualquier cosa que aumenta el riesgo padecer un tumor se llama factor de riesgo de cáncer. Y cualquier cosa que lo disminuye se llama factor de protección de cáncer.

Prevención primaria

La prevención primaria supone evitar todos aquellos factores que está en nuestra mano modificar, aquellos que a día de hoy sabemos que afectan directamente en la incidencia de diferentes tipos de cáncer como son el tabaco, el alcohol, el sedentarismo, etc.

“La prevención primaria significa evitar enfermedades. En ese sentido, las vacunas son muy importantes. Es la primera medida de prevención de esta enfermedad, ya sea en la población general como también en el personal sanitario. La vacunación es la primera forma de inmunoterapia que tiene el organismo. Por eso las vacunas aplicadas en hombres y mujeres a partir de los 11 años contra el Virus del Papiloma Humano (HPV) son muy importantes. Lo mismo la vacuna contra la hepatitis. También no tomar sol en horarios pico, y fundamentalmente no fumar”, precisó Chacón.

Y dejó en claro que aunque algunos factores de riesgo de cáncer se pueden evitar, no es posible evitar muchos otros. Por ejemplo, tanto fumar como heredar ciertos genes son factores de riesgo de algunos tipos de cáncer, pero solo se puede evitar fumar. Hacer ejercicio con regularidad y consumir alimentos saludables son factores de protección para algunos tipos de cáncer. Es posible que, al evitar los factores de riesgo y aumentar los factores de protección disminuya su riesgo; sin embargo, esto no significa que no enfermará de cáncer.

Prevención secundaria

La prevención secundaria se basa en buscar y detectar una enfermedad asintomática y tratarla para evitar que provoque daños futuros. Se mezcla la situación de enfermedad asintomática con el concepto de factor de riesgo. “Es por eso que es muy importante la realización de distintos estudios a lo largo de la vida como las mamografías, los test de HPV, las colonoscopías, las tomografías computadas de baja dosis en fumadores y el examen de PSA cuando se le es indicado”, aseguró el experto oncólogo.

Prevención terciaria

La prevención terciaria es otra manera de llamar al tratamiento de enfermedades crónicas. Se le ofrece a una persona enferma un tratamiento para evitar que se complique su enfermedad -no para curarlo-. El compromiso es ofrecerle un tratamiento efectivo para evitar complicaciones y/o prolongar el tiempo de vida. “Es, ante una enfermedad declarada, hacer la consulta indicada y seguir los estándares de tratamientos con lineamientos puntuales. Implica realizar y someterse a buenos tratamientos para mejorar la salud”, sostuvo Chacón.

Las acciones de prevención terciaria están enfocadas a la recuperación de la enfermedad, la rehabilitación física, psicológica y social; con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas y acelerar la reinserción familiar, social y laboral de las mismas.

Prevención cuaternaria

La prevención cuaternaria es el conjunto de actividades que se realizan desde las políticas públicas para evitar, disminuir y/o paliar el daño producido de una enfermedad.

Muchos expertos afirman que las actividades sanitarias producen beneficios, pero también daños. Y considerar los daños se torna especialmente importante cuando se trata de prevención, ya que se está interviniendo sobre un paciente sano.

Los daños de la prevención incluyen el sobre diagnóstico, los falsos positivos y las cascadas diagnósticas. Dado que todas las intervenciones médicas pueden acarrear daños, cada acto médico, cada estudio diagnóstico debe realizarse si los beneficios superan los daños. Por eso, muchas veces es necesario proveer los cuidados que han mostrado mejorar la salud, discontinuar aquellos que son peligrosos o inútiles y proveer la intervención pertinente y apropiada si la condición lo amerita.

Chacón resaltó que en los últimos años la Argentina se ha enlentecido respecto a la aprobación de nuevos fármacos, cuando antes era de solo unos meses, respecto a Europa o Estados Unidos y ahora supera en muchos casos los dos años.

“También se deben tener más datos, números y estadísticas para diseñar políticas efectivas. El cáncer es una enfermedad común. La vida saludable tiene su beneficio y tratarlo en forma preventiva o anticipada también tiene su beneficio”, afirmó el especialista.

Según Gabriela Bugarin, Directora Médica de MSD para Argentina, “los tratamientos oncológicos avanzaron mucho en los últimos 60 años, pero en los últimos 20 años el avance ha sido notable. Hoy en día, la mayoría de los cánceres diagnosticados a tiempo son tratables y algunos se curan. El futuro es auspicioso, pero tenemos que seguir generando conciencia sobre la prevención y la importancia del diagnóstico temprano”.

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