​Aylan, el niño sirio ahogado, su hermano y su madre son enterrados en Kobane

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Tegucigalpa, Honduras.

El niño sirio hallado sin vida en una playa turca tras un naufragio, fue enterrado este viernes con su hermano y su madre, en un emotivo funeral en la ciudad siria de Kobane, afirmó un testigo a la AFP.

«El entierro se celebró en presencia de centenares de personas. Todo el mundo estaba triste y lloraba», afirmó Mustefa Ebdi, un periodista oriundo de la ciudad.

Abdalá Shenu, padre del pequeño Aylan, de 3 años, «está todavía en estado de shock», según Ebdi.

Durante la oración fúnebre de la familia afirmó «soy el único responsable de lo que ha ocurrido, no acuso a nadie», cuenta el periodista.

«Lo pagaré toda mi vida», añadió, según Ebdi.

Las tres víctimas fueron enterradas en el mausoleo dedicado a los «mártires de Kobane».

«También dijo ‘mi hijo figura entre los muchos muertos (del conflicto). Hay que hallar una solución a la tragedia en Siria», contó Ebdi.

«¿De qué me sirve la solidaridad del mundo? He perdido lo que más quería», agregó Abdalá Shenu, según el periodista.

La familia Kurdi escapó de esa ciudad, sitiada durante meses por el grupo yihadista Estado Islamico, en un intento de emigrar a Canadá, donde vive una tía del pequeño.

Aylan, su hermano y su madre se encontraban entre los doce sirios que murieron ahogados en el mar Mediterráneo hace tres días, después de partir de la ciudad turística turca Bodrum.

Los cuerpos de Aylan, su hermano y su madre fueron trasladados a Estambul anoche por una compañía aérea turca y de allí trasladados a esta mañana a Sanliurfa, en el extremo sur de Turquía.

Luego fueron llevados a Suruc, una ciudad turca fronteriza con Kobane, bajo estrictas medidas de seguridad y acompañados por el padre, Abdullah Kurdi, que renunció continuar su viaje hasta Canadá, aun habiendo sido invitado oficialmente por las autoridades de ese país norteamericano.

Varios periodistas locales en Suruc informaron a EFE por teléfono que había oficiales del departamento turco de Inmigración y psicólogos acompañando al padre y vehículos policiales escoltaron el convoy hasta el paso fronterizo de Mursitpinar, donde los cuerpos abandonaron Turquía para seguir hasta Kobane.

El padre agradeció a las autoridades turcas su ayuda y declaró estar «muy triste», aunque se mostró incapaz de hablar más en esos momentos.

«Como padre que ha perdido a sus hijos, lo único que quiero es que se acabe este dolor y se acabe la guerra en Siria», manifestó.

Algunos diputados turcos de los principales partidos en la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP) y el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), acudieron al entierro en Kobane, acompañando al convoy.

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