Urgencia ante el cambio climático obliga a buscar respuestas tajantes en la COP25

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La lucha contra el cambio climático necesita acciones urgentes. Las llamadas de alerta, las tomas de conciencia individuales y las discusiones en torno a los diagnósticos ya no son suficientes para mitigar la destrucción del medioambiente. Y los Gobiernos, los principales actores económicos y sectores más amplios de la sociedad tienen que coordinarse para dirimir responsabilidades y asumir compromisos colectivos. Esas son algunas de las conclusiones del foro La revolución de los recursos, organizado este jueves en Ciudad de México por EL PAÍS. «Estamos en una situación crítica y por eso los procesos de adaptación y mitigación son cruciales», ha dicho Martha Delgado, subsecretaria de Asuntos Multilaterales, en entrevista con Javier Moreno, director de EL PAÍS América. Las emisiones de dióxido de carbono de México representan alrededor del 2% de las emisiones globales, lo que lo convierte en el país latinoamericano más contaminante en términos relativos, y amerita la urgencia de nuevas directrices de cara a la próxima Cumbre del Clima (COP 25) de Madrid, en diciembre próximo.

“Necesitamos una mayor ambición”, ha dicho Delgado, que encabeza la delegación mexicana en la COP 25 y que espera que se alcance un nuevo documento que sustituya al Protocolo de Kioto para controlar las emisiones. “Hay países clave que no están sentados en la mesa”, ha reconocido la subsecretaria, aunque ha destacado que el ánimo que rodea la Cumbre es “más constructivo” que en ocasiones anteriores. Ante las críticas por la política ambiental del Gobierno mexicano, Delgado ha defendido el compromiso de la nueva Administración con el medioambiente, ha dicho que ya se discute cómo se fijarán parámetros y los recursos para mitigar el cambio climático, y ha celebrado que los jóvenes, uno de los sectores más críticos, hayan decidido sumarse a esta causa.

Académicos, consultores, empresarios y políticos han analizado tanto las principales preocupaciones como las hojas de ruta para frenar la catástrofe ambiental que compromete el presente y el futuro del planeta. “Los Gobiernos tienen que entrar de lleno a la regulación y los sistemas financieros tienen que volverse más ecológicos”, ha señalado Emilio Uquillas, representante en México de CAF, el banco de desarrollo de América Latina, uno de los patrocinadores del foro. Uquillas ha recordado la importancia de asegurar la resiliencia ante el cambio climático en las grandes obras de infraestructura, justo en la semana que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha adelantado un ambicioso plan de infraestructura para detonar el crecimiento y se ha anunciado la terminación del Túnel Emisor Oriente, la obra de ingeniería hidráulica más ambiciosa de las últimas décadas en el país.

El agua es uno de los recursos críticos para los seres vivos y es también uno de los más afectados por la contaminación. “En México estamos a años luz de otros países, incluso en poblaciones más pobres y con problemas más profundos de contaminación y desarrollo; se normaliza la contaminación del agua y la corrupción alrededor de ella”, ha advertido Cindy McCulligh, postdoctorante de la Universidad Autónoma de Zacatecas. En el país existen grandes empresas que realizan descargas masivas a los cuerpos de agua dulce ante la incapacidad de monitoreo y vigilancia de cumplimento de la ley por parte del Gobierno, acusa la investigadora. Sin un cambio de paradigma en el que se asuman responsabilidades corporativas e institucionales, no habrá resultados en el combate a los microplásticos y la alta toxicidad en el agua, en un país en que el 35% de los ríos tienen niveles tóxicos agudos, ha agregado McCulligh.

La otra cara del problema del agua en México se completa con las desigualdades en el abastecimiento. “Estamos en una crisis de agua muy profunda, pero nuestra crisis es de manejo y no de disponibilidad”, ha comentado Enrique Lomnitz, director de Isla Urbana, una organización que promueve la captación de agua de lluvia. Una de las apuestas del Gobierno de la capital mexicana, que ha padecido desde hace décadas las desigualdades económicas que se reflejan en el acceso al agua, es encontrar fuentes de calidad y sostenibles de agua. “El reto más grande es que la gente quiera recolectar el líquido”, ha añadido Lomnitz.

En un horizonte angustiante se abren también nuevas posibilidades. En las últimas dos décadas, México ha hecho un esfuerzo de reciclado de PET (Tereftalato de polietileno) de gran calado, que ha derivado en la planta de reciclaje de botellas más grande del mundo y se ha consolidado como el país americano que más recicla productos a partir de este material. “Los residuos se han convertido en una oportunidad, ya sea para obtener materias primas o para producir energía”, ha apuntado Jorge Treviño, director de Ecología y Compromiso Empresarial (Ecoce). En México se recicla el 58% de las botellas de PET, el doble que en Estados Unidos y con niveles comparables al promedio de la Unión Europea, según Ecoce. Detrás de la historia de éxito del reciclaje de plástico en México está el pendiente de dar nuevos usos de desechos orgánicos, la mayoría en el país.

“La revolución de los recursos ya está en marcha, pero para que funcione tiene que ser circular, con acciones concretas y colaborativa”, ha dicho Alexandre Gil, responsable de transformación digital de Suez México, uno de los patrocinadores del evento. El primer foro de EL PAÍS sobre medioambiente en México se saldó con la necesidad de buscar soluciones antes de alcanzar a un punto de no retorno, cuanto antes. “Tengo optimismo, esta es la generación que tiene más herramientas y tecnología para hacer frente al cambio climático”, ha concluido Delgado.EP

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