Terminar con la “globalización de la indiferencia” pide cardenal Oscar rodríguez

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Nueva York, Estados Unidos.

El Cardenal de Honduras, Su Eminencia Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, pidió hoy a la comunidad internacional acabar con la “globalización de la indiferencia” y superar las barreras que limitan los efectos positivos de la migración, tales como la discriminación, la negación de los derechos humanos, la desconfianza y el rechazo.

El Cardenal Rodríguez Maradiaga fue el orador principal del evento especial realizado este día sobre la temática: “Juventud y Migración”, organizado conjuntamente por la Misiones Permanentes de Honduras y Colombia ante las Naciones Unidas, la Misión Observadora Permanente de la Santa Sede ante la ONU, y los Salesianos de Don Bosco, teniendo como anfitrión al Presidente del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) de la ONU, el Embajador Néstor Osorio, Representante Permanente de Colombia.

Previo a la disertación del Cardenal, la Embajadora Representante Permanente de Honduras, Embajadora Mary E. Flores, dio la bienvenida al Cardenal en su segunda visita a la ONU. “Su Eminencia Rodríguez Maradiaga es una voz potente en la causa del empoderamiento de la juventud, especialmente en países en desarrollo y comunidades de escasos recursos.

Como una figura influyente de la Iglesia Católica y Presidente de Caritas Internacional, ha sido clave en el tema del alivio de la deuda, y ha proclamado a la necesidad de alcanzar un orden mundial justo basado en la solidaridad, llamando a los líderes mundiales y sistemas financieros a adoptar compromisos que pongan fin a la pobreza, y ayuden a crear condiciones de vida dignas, donde los jóvenes puedan caminar por la vida libres de pobreza, hambre, discriminación, y violencia, donde sus derechos humanos sean protegidos y tengan oportunidades reales para crecer y desarrollar su potencial y sus aspiraciones”. Asimismo, le dese éxitos como coordinador del grupo de ocho cardenales nombrados por el Papa Francisco para asesorarle sobre la reforma de la Curia Romana.

En la primera parte de su mensaje, el Cardenal hizo alusión a la reciente tragedia ocurrida en la isla italiana de Lampusa, en la cual fallecieron más de 300 migrantes refugiados provenientes de África, cuando el barco en que viajaban naufragó, irónicamente, el mismo día en que inicio el Dialogo de Alto Nivel sobre Migración Internacional y Desarrollo en la sede de la ONU en Nueva York.

“En su visita a Lampadusa, el Papa Francisco recordó a todos que en el mundo de la globalización, hemos caído en una globalización de la indiferencia…estamos acostumbrados al sufrimiento de otros, y creemos que no nos concierne, que no es asunto nuestro, pero sí lo es. Nuestra compartida humanidad exige una respuesta. El Papa Francisco imploró a las sociedades receptoras que se aseguren que la llegada de migrantes no cause nuevas y más pesadas formas de esclavitud y humillación”, dijo el Cardenal, citando parcialmente al Papa Francisco.

Al respecto, el Cardenal señaló la imperiosa necesidad de abordar la problemática de la trata de personas, el tráfico de migrantes y de encarar el “negocio” de la migración, práctica que condenó de manera categórica. “Hacer de la migración un negocio es una vergüenza”, lamentó.

El líder de la iglesia católica compartió que más de un billón de personas depende de la migración internacional o domestica para mejorar el ingreso, salud y educación de sus familias, escapar de la pobreza y el conflicto, y adaptarse a golpes ambientales y económicos. “Uno de cada ocho migrantes oscilan entre los 15 y 24 años de edad, y unos 35 millones de migrantes internacionales tienen menos de 20 anos, por lo cual, las vulnerabilidades de los jóvenes migrantes así como sus contribuciones para la vida y las economías de las comunidades remitentes y receptores, ameritan mayor investigación y atención”.

El Cardenal aprovechó para enunciar varios de los programas desarrollados por el movimiento salesiano fundado por San Juan Bosco para atender la problemática de la migración en varias naciones, con un énfasis en la juventud y sus familias. Estos incluyen programas de educación intercultural, educación sobre derechos humanos, oportunidades recreativas y espirituales, y guía vocacional, dirigidos a jóvenes migrantes y refugiados.

“La educación intercultural exige que valoremos la diversidad como un recurso que puede contribuir al bienestar de todos en todos los aspectos de la vida social. La educación intercultural que necesita la juventud migrante comienza con el reconocimiento de la dignidad humana de todos”, dijo el Cardenal, agregando la importancia de abordar la criminalización de la migración, la detención y la separación de los jóvenes migrantes de sus familias, así como el involucramiento de los mismos jóvenes en pro de otros jóvenes, como elemento relevante para promover la integración social.

El Cardenal Rodríguez finalizó su intervención expresando su agrado ante la relevancia que la compleja temática que la migración juvenil ha estado adquiriendo a nivel de la ONU, la sociedad civil y la comunidad mundial en general, y vociferó su esperanza de que se logre superar la indiferencia, .
El programa del evento incluyó las participaciones del Embajador Osorio; el Arzobispo Francis A. Chullikatt, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU; y el Reverendo Juan Carlos Quirarte, Director de la Asociación Desarrollo Juvenil del Norte, ubicada en Ciudad Juárez, México.

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