Proyecto ambiental ejecuta ex becaria de JICA en la zona norte

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Tegucigalpa, Honduras.

Alrededor de 756 niños y niñas han salido beneficiados con el proyecto ambiental que ejecuta la ex becaria de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y Analista Ambiental de la Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) de la Regional Noroccidental, Esther Hernández.

Hernández, es Ingeniera en Producción Industrial y viajó a Japón a capacitarse en Educación Ambiental desde el 30 de octubre hasta el 4 de diciembre del 2013. La ex becaria indicó que la capacitación se desarrolló en la ciudad de Kitakyushu y también visitó las ciudades de Fukuoka, Minamata, Miyako, Sasebo. Además, durante su estadía realizaron recorridos en diferentes monumentos de la cultura japonesa.

A través del curso recibido en Japón, Hernández comparte el conocimiento adquirido en Japón en tres centros de Educación Básica: (1) José Castro López, (2) Dr. Miguel Paz Barahona y (3) Pedro Nufio, en donde ejecuta un proyecto ambiental que se desarrolla con el apoyo de la empresa privada.

“Una de las metas que tengo es lograr promover este proyecto ambiental, expandiéndolo en los departamentos en los que incide la SERNA Regional Noroccidental y lograr finalmente que pueda replicarse en cada uno de los centros educativos a nivel nacional”, expresó la ex becaria.

El propósito del programa es que los alumnos y alumnas de los centros educativos participen voluntariamente en un proceso de sensibilización, para promover la separación de residuos sólidos valorados por las empresas para mejorar el entorno ambiental de cada centro educativo. “El fin no es comercial, ni laboral porque son menores de edad”, enfatizó.

De acuerdo a Hernández, lo que le inspiró a participar en la capacitación en Japón fue que el tema era sobre capacitaciones, y el 60% del trabajo que realiza en la SERNA está relacionado en impartir charlas y capacitaciones en escuelas, colegios y universidades. “Aprendí técnicas para realizar y acomodar a conveniencia cada situación y así ofrecer mejores charlas tanto para niños, jóvenes y adultos”, detalló.

Cabe destacar, que para la ex becaria adaptarse y aprender sobre la cultura japonesa no fue ningún inconveniente, ya que fue lo que más captó su atención. “Esa actitud de arraigarse a su pasado, ancestros y sentirse orgullosos, ese respeto, gentileza y humildad al prójimo y a la propia naturaleza es algo que siempre los ha identificado”, comentó.

Con respecto a la comida japonesa, manifestó que fue un poco difícil adaptar el paladar a los condimentos y mezclas de sabores, pero que al final pudo degustar exquisitos platillos, ya que la comida tiene sabores y colores muy propios, platillos muy distintos a los alimentos latinos.

“Al gobierno japonés quiero darles las gracias por la oportunidad brindada a mi país y en especial a mí, ya que nada o muy poco se hubiera logrado ejecutar sin los conocimientos que se adquirieron y al llevar con éxito este proyecto de gran impacto para el municipio”, finalizó la ex becaria.

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