Prevalece la ingobernabilidad en sector Salud, según Comisión para la Transformación

Tegucigalpa, Honduras

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El informe rendido por la Comisión para la Transformación del sector Salud es claro y su recomendación más controversial es la que busca que ruede la cabeza del ministro del ramo, Octavio Sánchez.

En el documento presentado públicamente, los comisionados dejan constancia de su inconformidad, pues -según su parecer- la Secretaría de Salud ha mostrado una actitud displicente frente a la crisis que vive el sistema asistencial del Estado.

A criterio de los interventores, es deficiente la administración del sector salud, a cargo del ministro Sánchez. Reprochan que este funcionario no es confiable y que, por demás, ha sido indiferente a su deber de plantear soluciones a la problemática del sistema sanitario.

Lo paradójico es que el médico especialista en psiquiatría integra el grupo de notables a quienes el Poder Ejecutivo nombró para levantar un diagnóstico del estado de la salud pública en Honduras y atender la crisis generada por la falta de medicamentos, la mora quirúrgica y otros males.

Sin embargo, sus compañeros le cuestionan porque -según ellos- no mostró compromiso ni manifestó su deseo de colaborar en el trabajo conjunto delegado a la Comisión para la Transformación de la Salud.

El cuestionado médico se ha defendido y dejado entrever que los interventores no han hecho nada en la gran comisión que tienen a cuestas, mientras el Colegio Médico ha calificado a todos estos “notables” como parte de la crisis y no de la solución a la tragedia del sector salud.

El aparato sanitario estatal está convertido en un nicho de podredumbre, de muchas carencias y de vergüenza para la mayoría de la población que acude a un sistema de asistencia en su último aliento de vida.

Quienes se dedican a interpretar la realidad nacional, concluyen que la acción tardía, las intervenciones temporales y no sostenidas, la indiferencia ante el dolor de la población enferma, siempre fueron un terreno fértil para que crecieran los cuerpos que llegaron a contaminar el aparato de salud estatal.

La condición del sistema de salud es patética. Por ahora las esperanzas están puestas en el tibio esfuerzo para transformar el sector y hacer realidad el compromiso de brindar una atención digna e integral a la población.

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