Paraguay tiene menos terapistas que camas para combatir el COVID-19

0 184

Asunción, 3 jul (EFE).- La sanidad pública de Paraguay cuenta tan solo con 423 camas de cuidados intensivos y menos de la mitad de esa cifra de terapistas especializados para combatir los casos graves de la COVID-19, con 19 muertes en el país, dijo este viernes el ministro de Salud, Julio Mazzoleni.

El ministro insistió a la ciudadanía en una rueda de prensa «a aferrarse a las medidas de distanciamiento físico, lavado de manos y mascarillas» para aplanar la curva de contagio del coronavirus ante el aumento sostenido de la transmisión comunitaria.

Desde la detección del primer contagio, hace casi cuatro meses, Paraguay ha reportado 19 muertes y más de 2.300 contagios, los más bajos de la región, pero un nuevo brote en Ciudad del Este, en la frontera con Brasil, ha vuelto a disparar su temor.

«Los terapistas propiamente dicho están en alrededor de 200, pero tenemos otros especialistas afines como neumólogos, anestesistas, emergentólogos que manejan el ámbito de la terapia», dijo Mazzoleni al informar de la finalización de un curso rápido de mil personas.

La precariedad sanitaria del país es uno de los grandes retos del Gobierno de Mario Abdo Benítez, en el poder desde agosto de 2018, ante una eventual dispersión incontrolada del virus junto con la disparada propia de enfermedades respiratorias de invierno.

«La necesidad país histórica en camas de terapia intensiva es exactamente el doble de las que tenemos, (y) no es porque ahora tenemos COVID hay problemas», resaltó el ministro al precisar que en la actualidad hay 423 en todo el sistema de los 210 operativas antes de la llegada del virus.

Agregó que hay regiones como el departamento de Caaguazú, centro este, que por primera vez cuenta con unidades de cuidado intensivo, y que llegado el caso está previsto recurrir a sanatorios privados para albergar a pacientes graves.

Otra región que ha sido fortalecida con equipos sanitarios es el departamento de Alto Paraná, limítrofe con Brasil, cuya capital, Ciudad del Este, segunda urbe del país, donde fueron instalados 16 unidades nuevas de terapia.

El virus estuvo controlado al inicio de la cuarentena en esa área en albergues establecidos para miles de paraguayos que retornaron del vecino país, foco mundial de la pandemia, pero un brote entre guardias y recluso de la cárceles regional disparó las alarmas.

«Estamos mirando el patrón nuevo en los últimos días con promedio de 40 casos positivos (…) y estamos preocupados por el aumento de los casos sin nexo en la comunidad», alertó el ministro.

E insistió en que «hay una circulación comunitaria que indefectiblemente va a aumentar», por lo que exhortó a la ciudadanía a conducirse como si estuviera infectado «para proteger la Fase 3» de la cuarentena que debía finalizar este domingo 5 y será extendida por dos semanas, hasta el 19 de julio.

La fase 4 de la denominada cuarentena inteligente incluye los espectáculos públicos y eventos que conllevan aglomeración de personas, que son las únicas que siguen inactivas desde el inicio del aislamiento, el 10 de marzo.

Con todo, Mazzoleni expresó que en esta pandemia global ningún país con su sistema sanitario «más robusto» tuvo la capacidad de multiplicar su infraestructura y que en Paraguay «ningún paciente fallecido por COVID le ha faltado cama de terapia».

«En este momento tenemos una ocupación de camas del 39 %», ahondó en la rueda de prensa semanal de actualización de casos.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.