Otro acto conmovedor del Papa Francisco

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De la visita del Papa Francisco a Calabria, la semana pasada, se recordará su histórica excomulgación de la poderosa mafia italiana, la temida ‘Ndrangheta.

Pero un video subido a YouTube por un testigo del evento muestra una vez más la faceta humana del Sumo Pontífice, que lo han hecho tan popular entre los católicos de todo el mundo.

Quien fuera Jorge Bergoglio estaba viajando en su modesto automóvil – uno no puede sino pensar que este hombre de 77 años viaja muy incómodo en el asiento posterior – en la carretera que une Sibari con Casano cuando divisó una serie de carteles dirigidos a él, uno tras otro.

Le pedían, querido Papa, que se detuviera y bendiciera por favor, por favor, a un ángel.

Era Roberta Leonardi. Tiene 21 años y no se puede mover de su casa.

Pero puede sonreír.

Y en el video que sacó alguien a la vera del camino la muestra así, sonriendo por un segundo, cuando Francisco detiene su automóvil, se le acerca un grupo, una familia, que lleva a Roberta en una camilla, y el se baja, emocionado él y ellos, y la toca y la bendice y le besa la mejilla, y luego bendice y abraza y toca a un bebé – una niña, también se llama Roberta – y a otros familiares que no lo pueden creer, no pueden creerlo porque es el Papa, y una mujer se aferra a Francisco y no lo suelta, y él sonriendo y aparentemente sin decir palabra se vuelve a su automóvil.

Son una familia: Roberta, su mamá Filomena Seminara, su papá Mauro Leonardi, las hermanas Pamela, Emilia, Teresa; y los abuelos.

Todo ello está en pequeña la cuenta de Facebook de Ivan Vania, quien este miércoles escribió, contestándole a quienes decían que el evento había sido preconcebido:

«Yo quería mucho decirle a esas personas que dicen que el gesto del Papa hacia la pequeña Roberta no era ni lo organizó preparado… sólo la dulzura y el buen corazón del Papa Francis respeto por usted… una niña discapacitado de 21 años de edad».

Y está en el pequeño sitio de internet que la familia creó para inmortalizar este evento, ya inmortal en su memoria: Roberta e Papa Francesco.

«Nada más vernos, hizo una señal al conductor y bajó del coche», dijo la mamá de Roberta.

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