Norte contra Sur: una UE fracturada se reúne para lograr un consenso económico a la crisis del coronavirus

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Mientras el coronavirus azota con fuerza y los muertos se cuentan por miles, los líderes europeos siguen sin alcanzar un acuerdo. Este jueves, las miradas están puestas en la nueva reunión del Eurogrupo, que se inicia esta tarde por videoconferencia.

El objetivo es desbloquear un paquete de medidas económicas de más de 500.000 millones de euros para hacer frente a la crisis originada por la pandemia. De no conseguirlo, la estabilidad de la zona euro se verá amenazada.

Los ánimos no son buenos. La reunión se produce después de una frustrada videoconferencia, de más de 16 horas, el martes entre los ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE), celebrada tras la ya infructuosa cumbre de los líderes de los Veintisiete del pasado 26 de marzo.

Las negociaciones del martes se iniciaron con un plan de rescate sobre la mesa: 240.000 millones de euros en préstamos del fondo de rescate del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), 200.000 millones del Banco Europeo de Inversiones destinados a empresas y cerca de 100.000 millones de euros a los trabajadores a tiempo parcial. 

Pero ni siquiera se logró un consenso sobre este paquete calificado por Mario Centeno, presidente del Eurogrupo, como «el más importante y ambicioso jamás preparado».

Como ya ocurrió a finales de marzo, los países del norte, esta vez con Holanda a la cabeza, y del sur de Europa chocaron frontalmente. 

El Sur está dispuesto a aceptar el MEDE, pero países como Holanda y Austria exigen condiciones a cambio del préstamo. España ha cedido a que los requisitos sean mínimos, mientras que Italia no da su brazo a torcer por las contrapartidas que pueden acarrear. 

«Los coronabonos»

España e Italia son los dos países europeos más afectados por la pandemia. Ambos propusieron una suerte de ‘plan Marshall’, y piden actuar de manera coordinada para reactivar la economía. Que haya solidaridad financiera y que se pacte un instrumento de deuda común para el conjunto de la UE y emitida por una institución comunitaria: los «coronabonos».

Pero en el Norte, con Alemania y Holanda al frente, más proclives a la disciplina fiscalque los países del Sur, se niegan en rotundo a la mutualización de deudas y riesgos.

«Países Bajos estaba, está y estará en contra de los coronabonos porque aumentan los riesgos en Europa, en lugar de reducirlos», escribió en Twitter el ministro holandés de Finanzas, Wopke Hoekstra.

Sobre este asunto, el titular alemán de Finanzas, Olaf Scholz, reafirmó su rechazo a la mutualización de la deuda y abogó por reactivar la economía a través de las «herramientas clásicas», como el presupuesto de la UE.

Sin embargo, Scholz, junto a su homólogo francés, Bruno Le Maire, hicieron un llamamiento a todos los Estados europeos a estar «a la altura de esta situación excepcional y alcanzar un acuerdo».

«No quiero apuntar con el dedo a nadie, pienso que sería totalmente inútil (…) nuestra responsabilidad es alcanzar un acuerdo en las próximas 24 horas. Un fracaso sería impensable», afirmó Le Maire, cuyo país está alienado en esta cuestión a los del Sur.

Más allá fue el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, al advertir sobre las consecuencias para la UE de la «cita con la Historia» de este jueves y advirtiendo del riesgo de fracasar en esta oportunidad. 

En esta línea se manifestó este jueves el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, quien pidió «contundencia» y «solidaridad sin fisuras».

«Los mecanismos financieros que amparen la reconstrucción y reparación de los países tras esta crisis no deben estar regidos por la desigualdad y el castigo ante las supuestas economías menores, apostilló.

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