López “vuela” más alto que Olimpia

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Por: Melvin Javier Soto.

Tegucigalpa, Honduras.

En un partido vibrante, intenso, brusco, atajadas espectaculares, con expulsiones, agarres, como se vive todo un clásico a nivel mundial, Motagua empato con su rival Olimpia, clasificando según reglamentos de la Liga Nacional, a su tercera final consecutiva e imponiendo un record en el futbol hondureño.

El estratega Diego “Barbie” Vasquez tenía toda la razón al asegurar, que en “donde sea y a la hora que sea”, en los últimos tiempos, el Motagua mantiene su hegemonía sobre los “blancos”, que ha dejado de ser un equipo que siempre buscaba ir hacia adelante, para convertirse en uno más que juega a defender su arco y buscar un contra golpe mortal para liquidar a su adversario.

Para este tipo de encuentros, la experiencia se da en el planteamiento táctico, Héctor Vargas sabiendo del potencial y lo mal que dejó a la zaga olimpista, el lateral y diminuto Omar Elvir, envió un cambio repentino de Bryan Johnson para frenar las incursiones por la banda derecha.

Pero, Olimpia es un equipo que siempre empieza a “mil por hora”, a medida que pasa el tiempo “baja el gas”. La primera oportunidad la tuvo Olimpia, en una confusión en el área chica, la pelota le quedo al zaguero Fabio de Souza, quien sólo frente al marco erro su tiro perdonando al Motagua.

El gol “merengue” al minuto 25, Johnson peleó un balón y toco rápido para Bayron Méndez, que mando un centro preciso a la cabeza de Romel Quiotto, que se anticipo a Juan Pablo Montes, el balón dio en el vertical y pegó en el meta Marlon Licona, entrando en propia portería.

Motagua respondería tras un tiro de esquina, Junior Izaguirre le bajaría un balón al delantero Eddie Hernández, que de primera saco un “izquierdazo”, en el marco de forma impresionante Noel Valladares sacaría de una mano y enviaría el balón afuera de su portería.

En el segundo tiempo, tanto la “Barbie” como Vargas, no hicieron cambios, ya que seguían apostando a la marca de Irving Reyna y Reynaldo Mallorquín, para frenar la dupla en el medio campo de Oscar Salas y Méndez.

Valladares es el mejor portero de Honduras, en un centro al área Hernández agarro de frente al meta “albo” y de nuevo con una sacada espectacular desvió el balón, misma que le quedo en las piernas a Vergara, que fue controlado en el mano a mano con el héroe de la noche.

El partido estaba abierto para ambos equipos, en un contra golpe mortal desde su propia cancha, Albert Ellis gano en velocidad y encontró a Quiotto quien fue anticipado por Licona, en la búsqueda del balón Méndez fue derribado limpiamente, en donde la afición merengue pidió penal inexistente.

Olimpia era mejor en la cancha, en una descolgada en velocidad Ellis dejo atrás a Figueroa y remato con fuerza, su disparo impacto en el cuerpo de Licona. En el tiro de esquina, una jugada infantil de Johnny Palacios, al agarrar claramente a Mallorquín le costó la segunda amarilla, el referí Armando Castro lo mandaba a las duchas, dejando a su equipo en inferioridad numérica y cambiaria el rumbo del encuentro.

El empate de la clasificación la tuvo Hernández de cabeza, al agarrar en el aire un centro medido de Crisanto, perdonando a la portería “alba”.

En el 83, el recién ingresado, Kevin López tras una mala salida de Valladares, que choco con su propia defensa y con un salto de “águila”, mandaría el balón al fondo de la red, ante la algarabía de los aficionados “azules” en el estadio Nacional.

Valladares pasaría de héroe a villano, por lo que en ese momento surgió la figura de Licona, que sentía culpabilidad por el gol en propia meta.

En el minuto 94, Salas enviaría un centro al área, Souza se elevo en el aire y de cabeza saco un potente remate, el meta “motaguense” voló como una “águila” y saco el balón de la línea de meta, robándose el “show” de la noche y dándole una merecida clasificación al Motagua, que fue superior en todo el torneo.

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