Latinos son los que más mueren en el trabajo en EEUU

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Sin la protección de una máscara, el mexicano Heriberto Murillo pasaba ocho horas diarias oliendo químicos tóxicos mientras pintaba edificios residenciales en Austin (Texas), y lo pagó con fuertes dolores de cabeza, náuseas y síntomas de gripe.

Pero Murillo, un indocumentado de San Luis Potosí, tuvo suerte porque, según un informe divulgado este jueves por la central sindical AFL-CIO, los latinos tienen más riesgos de sufrir graves lesiones o morir realizando trabajos peligrosos.

“Gasté $150 de mi bolsillo para una máscara y un chaleco protector por el polvo y los químicos. Cuando me quejé, me dijeron que no me tenían amarrado… renuncié después de tres semanas pero vi que otros llevaban más tiempo y en peores condiciones”, dijo Murillo en entrevista telefónica.

En 2012, los estados con más accidentes mortales en el trabajo para los latinos fueron Texas (201), California (137), y Florida (54), según el informe “Muerte en el trabajo: el costo de la negligencia”.

Entre los extranjeros en general hubo 824 muertes, y esa lista la encabezaron California (145), Texas (104), Florida (86) y Nueva York (71). De los extranjeros fallecidos, el 59% fue de origen latino, y el 39% era de México.

Entre los latinos, los trabajos con el mayor número de muertes fueron en construcción (220), transporte y almacenaje (92), y apoyo administrativo, manejo de desechos y servicios de eliminación de contaminantes (91).

En total, 4,628 estadounidenses murieron en 2012 en un accidente laboral, y otros 50,000 murieron por enfermedades ocupacionales, ó 150 a diario por peligrosas condiciones laborales.

Hubo casi 3,8 millones de lesiones y enfermedades laborales en los sectores público y privado, pero la verdadera cifra podría subir hasta 11,4 millones al año.

“Las cosas han mejorado pero muchos empleadores siguen violando los reglamentos. Los latinos trabajan en algunas de las industrias más peligrosas y tienen menos protecciones, y los indocumentados son más vulnerables“, dijo en entrevista la autora del informe, Peg Seminario, directora de asuntos de salud laboral de AFL-CIO.

“Queremos que el Congreso ponga más atención a esto, especialmente en la peligrosa industria de gas y petróleo. Queremos más protecciones de la Administración para la Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA), porque esa ley no ha cambiado desde 1970, más protecciones contra represalias, y mayores sanciones por el abuso de trabajadores”, precisó.

La sanción federal media para empresas por la muerte de un empleado es de $7,000, indicó Seminario. Desde 1970, solo 84 casos han sido llevados a juicio, y los acusados purgaron 89 meses en prisión.

Además, las lesiones y enfermedades ocupacionales cuestan a la economía entre $250,000 millones y $330,000 millones anuales.

Murillo apoya las recomendaciones de AFL-CIO porque, conforme a su experiencia, cree que “ser indocumentado es malo para la salud”.

“Ya lisiado o muerto, ¿de qué sirve una compensación? Lo importante es tener protecciones y evitar accidentes”, puntualizó.

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