La ONU denuncia el aumento de secuestros de periodistas en Siria

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La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, denunció la escalada de secuestros y desapariciones forzadas de trabajadores humanitarios, activistas y periodistas en Siria y, en concreto, se refirió a la retención de dos informadores españoles conocida esta semana.

«Según las leyes internacionales, los ataques contra periodistas están estrictamente prohibidos. Su trabajo es indispensable en épocas de conflicto y debe protegerse», subrayó Pillay en un comunicado, días después de que los familiares de los españoles Javier Espinosa y Ricardo García anunciaran que éstos llevan casi tres meses secuestrados y pidieran públicamente su liberación.

Importantes medios de comunicación han advertido de que el aumento del riesgo de secuestro tendrá «un efecto disuasorio» a la hora de informar sobre lo que sucede dentro de Siria, señaló Pillay.

«En los últimos meses hemos sido testigos de un alarmante aumento de secuestros de activistas, periodistas y figuras religiosas por parte de los grupos de la oposición, así como de detenciones arbitrarias y desapariciones forzosas por las fuerzas gubernamentales en Siria», afirmó la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

El 9 de diciembre, cinco hombres enmascarados y armados con pistolas irrumpieron a tiros en una oficina que compartían dos ONGs humanitarias en la localidad de Douma, en un área controlada por la oposición en la zona rural de Damasco.

Los hombres armados secuestraron a una conocida defensora de los derechos humanos siria, Razan Zaitouneh, junto a su marido, Wa’el Hamada, también activista y antiguo prisionero político, y otros dos compañeros, Nazem Hamadi y Samira Khalil.

«Los defensores de los derechos humanos, activistas y trabajadores humanitarios asumen grandes riesgos cada día para documentar las violaciones de derechos que se cometen en Siria y proporcionar asistencia humanitaria a gente que lo necesita desesperadamente, incluidas personas que viven sitiadas», indicó.

La Alta Comisionada agregó que el secuestro de estos activistas se produjo pocas horas después de que se conociera la retención de Javier Espinosa y Ricardo García.

Recordó que las partes en conflicto deben asegurar que cualquier civil, incluidos los defensores de los derechos humanos, están protegidos de cualquier intimidación o acto violento como resultado de su actividad.

Pillay también expresó su preocupación por el aparente secuestro de doce monjas en Maaloula y pidió su «liberación inmediata y sin condiciones».

Además, precisó que la Comisión de Investigación sobre Siria ha venido documentando el uso de la desaparición forzada como «una estrategia usada por las fuerzas progubernamentales para reprimir la disidencia y difundir el terror en la sociedad».

«Los familiares de los detenidos, en muchos casos, no tienen ninguna información sobre el paradero de éstos, ni siquiera si están o no vivos», recalcó.

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