La lechuga como remedio casero

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Cuando se menciona a la lechuga, enseguida se piensa en el alimento natural que forma parte de la ensalada. Esto se debe a la frescura de sus hojas crudas, que proviene de la gran cantidad de agua que llevan.

Pero hoy en día se conocen otros usos y aplicaciones de esta planta de bajo costo en el mercado y múltiples propiedades medicinales. ¿Alguna vez pensó en colocarse hojas de lechuga sobre la piel, y en prepararse una infusión con sus tallos?

Éstos son algunos de los usos que revalorizan el papel de la lechuga en el cuidado de la salud. Se ha determinado, por ejemplo, que la lechuga es un potente conciliador del sueño, que regula el funcionamiento del sistema digestivo, alivia el reumatismo y ayuda a proteger la piel de las agresiones externas.

En la tercera edad, su uso puede ser muy variado: en cataplasmas, infusiones o simplemente como alimento. Descubra cómo utilizarla de acuerdo con las necesidades de su organismo.

Como alimento e infusión

Además de acompañar las comidas, la lechuga aporta al organismo una serie de beneficios que ayudan a conservar la salud.

Por ejemplo, si padece de insomnio, puede combatirlo con una taza caliente de infusión de tallos de lechuga triturados y previamente hervidos. Esta misma aplicación es también útil para calmar los dolores de muelas y reducir la inflamación de las encías. Para utilizarla de este modo, deje enfriar la infusión y haga buches con este líquido.

También como alimento, la lechuga es incomparable. A las personas que sufren crisis nerviosas, hiperactividad o debilidad muscular se les recomienda ingerir lechuga cruda una vez al día. Con este propósito, se debe comer las hojas exteriores, que es en donde se halla la mayor cantidad de vitaminas.

Una receta similar es efectiva para tratar personas que sufren afecciones en los riñones o las vías urinarias y problemas digestivos, como el estreñimiento.

Finalmente, también la taquicardia parece disminuir gracias a la ingesta frecuente de lechuga cruda.

Aplicaciones externas

Además de alimento, la lechuga puede utilizarse en paños y compresas, tanto frías como tibias. Para ello, humedezca un pañuelo en la infusión tibia de esta planta y aplíquelo sobre su frente. Esto le ayudará a conciliar el sueño. En tanto, para enfermedades cutáneas, reumatismo, dolores musculares e inflamaciones, puede hervir y triturar la lechuga, y dejar enfriar el preparado que luego se puede aplicar en forma de cataplasmas. Por lo demás, los baños tibios en agua con lechuga le ayudarán a relajarse y calmar los nervios, mientras mejoran la circulación sanguínea de su cuerpo.

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