Justicia y depuración de los operadores de justicia

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Tegucigalpa, Honduras

Las acciones de depuración que se llevan a cabo en el interior del Poder Judicial, de la Fiscalía y más lentamente en la Policía Nacional, son halagüeñas en tanto permiten avanzar en el propósito de enfilar la lucha conjunta por la ley y la justicia.

El Consejo de la Judicatura ha suspendido a una decena de jueces señalados de cometer faltas en el desempeño de sus funciones y de haber emitido resoluciones que se supone han influido en un retardo en la aplicación de la justicia. Además, se cuenta la destitución de una jueza de quien se presume dejó en libertad a un supuesto narcotraficante.

Es bien sabido que algunos jueces y magistrados han estado divorciados de su deber de administrar justicia pronta y recta, en la medida en que son presionados para torcer sus decisiones por temor a ser víctimas de las redes criminales.

Otros profesionales del Derecho, en cambio, han caído en las redes del soborno y, en otros casos extremos, se ha denunciado que el aparato de justicia está infiltrado, en razón tal que ciertos jueces, en complicidad con fiscales, han integrado grupos al servicio del crimen organizado.

En el Ministerio Público se han producido rotaciones masivas de los fiscales, al mismo tiempo que se han puesto en curso procesos de indagación tendientes a verificar indicios de enriquecimiento ilícito.

Y en la Policía Nacional las acciones de limpieza avanzan lentamente y a veces parecen retroceder, sobre todo cuando salen a luz algunos incidentes que apuntan a que todavía quedan “muchas manzanas podridas” dentro de la institución encargada de vigilar por el orden público.

Acerca de la necesidad de construir una estrategia de seguridad se han realizado diversos análisis y se han producido múltiples debates. Pero entre el discurso y las acciones orientadas a echar a andar una ofensiva contra la violencia criminal aún hay una brecha que es preciso cerrar.

Porque los operadores de la ley y de la justicia y la sociedad hondureña en general, deben estar en la primera línea de ataque a los grupos de malhechores que siembran la zozobra, que nos han arrebatado la paz y que han burlado las leyes.

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