Investigadores sociales en deuda con el estudio de la conflictividad política

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Tegucigalpa, Honduras.

La complejidad del tejido social, político y económico de Honduras se ha manifestado en los últimos siete años en dos momentos paradigmáticos: el golpe de Estado de 2009 y el desfalco de más de siete mil millones de dólares al sistema de seguridad social del país, escándalo que salió a luz pública en 2014.

Cada hecho sucedió mientras los dos partidos tradicionalmente más grandes, primero el liberal y después el nacional, estuvieron en el poder. Y las múltiples relaciones entre ambos grupos y los grandes sectores a los que esos gobiernos atendían no surgieron, como de la nada, en 2009. Sin embargo, las manifestaciones públicas que se han visto después de ambos momentos tienen unas características que no vale enumerar sólo desde la opinión sino también desde la investigación académica. Pero, ¿quién se ha dedicado a caracterizar desde la academia universitaria esas movilizaciones?

La Dirección de Investigación Científica y Posgrado (DICYP) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) propuso, hace tres años, trece temas prioritarios de investigación para motivar a profesores e investigadores de la máxima casa de estudios para optar a fondos concursables, sugerir temas de tesis o participar en diversas jornadas académicas. Entre ellos, destaca el tema «Conflictividad política y social», para el cual todavía no sólo no se ha presentado un proyecto de investigación, sino que en los registros de trabajos anteriores no se encontraron documentos que demuestren que desde la universidad se ha estudiado a estos grandes grupos de gentes manifestándose en las calles.

Rupturas

«Cuándo se habla de conflictividad social», comenta Leticia Salomón, titular de la DICYP, «evidentemente tendríamos que ir a ver dónde ocurre el punto de ruptura entre las oposiciones tradicionales de gobernantes y gobernados, dirigentes y dirigidos. Hay una oposición natural, de toda la vida, que pasa de oposición a conflicto y luego a crisis, en procesos muy dinámicos dentro de la sociedad. En este sentido, que se hayan convertido en crisis en un momento y que luego no se hayan resuelto mantiene un punto de conflictividad que debería estar en la atención de todos los académicos de nuestra universidad».

Una de las posibilidades de estudio podría ser, por dar un ejemplo, abordar el involucramiento de una comunidad diversa de personas en las protestas. Las motivaciones para manifestarse de jóvenes, personas de la tercera edad, mujeres, miembros de la comunidad LGTBI, indígenas o artistas son tan variadas como los grupos que conforman.

«El estudiar la diversidad social y etárea de la gente que sale a las calles significa involucramiento de sociólogos, sicólogos, antropólogos e historiadores para comparar movimientos sociales en nuestra historia y ver las similitudes y diferencias. Podrían combinar sondeos de opinión, grupos focales, entrevistas directas a las personas involucradas para tratar de llegar a conocer exactamente qué fue lo que pasó en nuestra sociedad y que es lo que está pasando en la actualidad», afirma la funcionaria, que ha trabajado en la investigación de temas sobre la seguridad y defensa nacional.

Ciencias sociales

Salomón considera que las ciencias económicas y jurídicas son fundamentales en el estudio de las ciencias sociales, que «han experimentado en Centroamérica, y nosotros no somos la excepción, una gran debilidad y un bajón del entusiasmo académico y del entusiasmo de los estudiantes por cursar sus carreras. Esto va aparejado con la casi nula producción científica de los profesores de ciencias sociales».

Encargada también de la dirección de los posgrados, la socióloga admite que esa ausencia de investigación se refuerza en la «práctica inexistencia» de programas de posgrados o especialidades; un futuro que, en el mediano plazo, tendrá otra perspectiva con las cerca de diez maestrías en las ciencias sociales que se estarán abriendo a partir de 2016.

«Veo con optimismo el futuro, aunque todavía en el presente no tenemos saldada la cuenta de las ciencias sociales con todo lo que ha pasado en el país desde el 2009 para acá y muy en particular para tratar de comprender la complejidad social de la resistencia al golpe de Estado en aquel momento y de la marcha de los indignados en la actualidad», detalló Leticia Salomón. Presencia Univesritaria

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