Incluirían Cámara de Gesell en testimonio de menores abusados

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Tegucigalpa, Honduras.

La violación y estrangulamiento de una niña de apenas siete años de edad la noche del domingo en la colonia Víctor F. Ardón a manos de dos individuos, recuerda la necesidad de crear mecanismos eficaces para evitar el abuso sexual contra menores y en ese sentido en el Congreso Nacional ya está listo el dictamen de un proyecto de reformas al Código Procesal Penal a fin de incluir la Cámara de Gesell en los procesos judiciales donde los niños tienen que brindar su testimonio o declaración.

Así lo explicó la gerente legislativa del Congreso Nacional, Karen Motiño, quien explicó en la actual legislatura se elaboró un agenda legislativa para el período 2014- 2015, dentro de la que se priorizó, tomar medidas para garantizar una especial protección a la niñez como sector altamente vulnerable que requiere una atención especial del Estado, dentro la que se encuentra el proyecto de reforma a los artículos 237, 331 y 262 del Código Procesal Penal para que las victimas vulnerables, dando prioridad a los menores abusados sexualmente, puedan rendir su declaración con la ayuda de un especialista a través de una Cámara de Gesell.

Motiño indicó que el proyecto fue turnado a la comisión ordinaria de seguridad y previsión ciudadana presidida por el diputado José Tomás Zambrano y en noviembre pasado, esa comisión presentó el dictamen favorable al pleno.

En la actualidad el proyecto está en tercer debate y se espera que a partir de este mes de enero esa reforma pueda formar parte del Código Penal y que las personas se animen a denunciar todo tipo de abusos en perjuicio de menores, sin perjuicio que éstos resulten revictimizados por un proceso penal o que el agresor tome algún tipo de represalias contra ellos, sin embargo, la familia del menor juega un papel crucial para prevenir este tipo de delitos y denunciar cualquier sospecha de abuso, concluyó la funcionaria.

Ilustró que la Cámara de Gesell es una herramienta con la que cuenta la justicia para obtener el testimonio, especialmente en caso de menores de edad víctimas de delitos sexuales, para que puedan rendir su declaración sin temor a sufrir algún tipo de represalias y con la dirección de un especialista de la sicología que, en un ambiente adecuado y apoyándose de algunos instrumentos como muñecas, casitas, lápices de colores, dulces, etc., ayudará a crear un ambiente de confianza y tranquilidad para que el niño pueda rendir su versión sin sentirse amenazado y cohibido.

El sistema de la Cámara Gesell se evita que el niño tenga que declarar de cuatro a cinco veces en las diferentes etapas de proceso (policía, receptor de denuncias, fiscal, médico forense, juez de instrucción y tribunal de sentencia), evitando con ello la revictimización o el sentimiento de culpa y de que no se les cree y por ello tiene que repetir varias veces lo que les ha sucedido, reviviendo recuerdos negativos, apuntó.

La Cámara de Gesell es un instrumento consistente en dos salas interrelacionadas, divididas por un espejo unidireccional que permite ver lo sucedido de una sala a otra, pero no al revés:

El sicólogo forense es quien conduce la entrevista y recibe las preguntas que quieren hacer el fiscal, la defensa o el juez. La persona que está siendo observada y analizada dentro del laboratorio o Cámara Gesell sabe que en la otra habitación están presentes el fiscal y las otras partes procesales y que todo lo que diga será utilizado como prueba en el proceso.

En la actualidad muchos países de Latinoamérica cuentan con Cámaras Gesell en las instalaciones del Ministerio Público o en los juzgados, como Argentina, México, Perú, Uruguay, Colombia, Panamá, Nicaragua, Paraguay, Chile, Bolivia, Venezuela, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.

Motiño refirió que las personas en condición de vulnerabilidad ofrecen una predisposición especial para convertirse en víctimas de determinados delitos, dependiendo de la condición el catálogo de delitos a los que esta propenso varía.

Añadió que por lo general la persona menor de edad suele ser especialmente vulnerable en la comisión de delitos sexuales. Conforme a estadísticas publicadas por el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), en 2013 la Dirección de Medicina Forense del Ministerio Púbico reportó la evaluación de dos mil 832 menores víctimas de abuso sexual.

Solo en la ciudad de San Pedro Sula, en los primeros siete meses de 2014, la Fiscalía de la Niñez recibió 118 denuncias de niños y niñas de entre dos y 18 años que han sufrido abusos sexuales y 46 por actos de lujuria. Lo más lamentable de eso es que el 40 por ciento de los abusos sexuales contra niños son cometidos por sus padres y el 60 por ciento restante es ejecutado por padrastros, tíos, primos y personas cercanas a los menores, comentó Motiño.

Señaló que hay estudios demuestran que por el hecho de que el agresor es alguien cercano al niño, en la mayoría de los casos quienes deberían de brindarle protección, el temor del menor a recibir algún tipo de represalias o que no se les crea, o por tratarse de niños en edad preescolar que no verbalizan o que no conocen el vocabulario sexual, es difícil que se lo manifieste a sus padres, situación que da como resultado la existencia de una cifra negra, que son los casos que no conocen las autoridades.

Los abusos sexuales en perjuicio de menores son delitos de difícil comprobación, en la mayoría de los casos son puerta cerrada o a través de tocamientos, lo que hace que el testimonio del menor sea crucial pero si estos guardan silencio el delito quedará impune.

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