Hondureñas conmemoran su día

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El 25 de enero se celebra el Día de la Mujer hondureña, en recuerdo de la jornada histórica que significó la primera conquista política de la población femenina en la que fueron reconocidos sus derechos políticos, durante el gobierno de Julio Lozano Díaz en 1955, logrando así ir más allá del espacio doméstico a un campo público y electoral.

Las mujeres en Honduras son poco más de la mitad del total de la población, un 50.7 por ciento y el 60 por ciento son madres solteras, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.
La mujer está llamada a desempeñar un papel clave en la sociedad, conjugando sus funciones profesionales con las de madre y esposa. Un trinomio difícil de equilibrar al que sólo la sensibilidad y la capacidad femenina puede responder con excelencia.

Sin embargo, en los últimos tiempos la mujer hondureña se ha visto seriamente afectada por la violencia, la desintegración y la crisis económica, misma que ha empujado a varias de ellas a abandonar su país y en los peores escenarios a delinquir.

A pesar de todos los obstáculos, durante las últimas dos décadas ha habido avances en la integración de la mujer en actividades productivas y sociales que le han permitido a nuestras féminas logros importantes tanto en la política como en las actividades económicas que engrandecen nuestra patria y que nos permiten estar orgullosos de ser hondureños.

Sin embargo, todavía quedan por resolverse varios problemas en las áreas de salud, nutrición y educación, especialmente de la mujer en las zonas rurales y de bajos ingresos en los centros urbanos.

Según el Informe sobre Desarrollo Humano, las mujeres se profesionalizan más que los hombres, pero esto no se ha traducido en una mejora automática de sus condiciones de trabajo o en mayores oportunidades en el mercado laboral; tampoco se ha incrementado su participación en cargos políticos como alcaldesas o diputadas.

La mujer debe dejar de ser vista como un ama de casa. Para esto es necesario seguir intentando profesionalizarse y personalmente ser conscientes del papel clave a que esta llamada a desempeñar desde su feminidad.

De acuerdo a miembros del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer, por el modelo tradicional basado en la fuerza, a los hombres se les permite experimentar solamente “sentimientos varoniles” en la línea de la fuerza, la competencia, el éxito y la genitalidad.

El Estado de Honduras es responsable de incrementar la implementación de políticas orientadas a reducir las limitaciones sociales, jurídicas y económicas que restringen la capacidad de la mujer para participar efectivamente en los programas de producción y en otros programas de desarrollo y en su capacidad de beneficiarse de los mismos.

En conclusión la mujer hondureña debe constituirse en uno de los pilares de la consolidación de la familia como núcleo de la sociedad y en protagonista del desarrollo del país, para que siga siendo ejemplo de vida para las presentes y venideras generaciones.

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