Honduras celebra 268 años de infinita fe por la Virgen de Suyapa

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Tegucigalpa, Honduras.

La Virgen de Suyapa es pequeña pero milagrosa. A los pies de su imagen diminuta hoy miles de hondureños la venerarán con toda devoción, de rodillas, con un clamor que buscan desahogar.

Hace 268 años su hallazgo significó para los hondureños la esperanza de un porvenir mejor. Por eso las manifestaciones de fe hacia ella y sus milagros no se han hecho esperar.

Una semana de manifestaciones no han sido suficientes y hoy, día cumbre de su celebraciones, miles de catrachos, de todos los rincones del país, inundan su templo inmaculado.

El majestuoso santuario de Nuestra Señora Reina de Suyapa y la pequeña ermita será inundada por al menos 2.5 millones de connacionales devotos, llenos de fe.

Desde ayer, en la antesala de la alborada a la Morenita, muchos sectores de este centro del patrimonio nacional, declarado recientemente por el Congreso Nacional, no cabía un alma más.

Y es que es el tiempo cuando el fervor, la devoción, el agradecimiento y la humilde entrega van de la mano para venerar a la Virgen María en la advocación de Suyapa.

“Qué hermoso es caminar, y caminar como María, con esa fe inconvible. Es precisamente a eso que nos invita nuestra madre santísima”, explicó Ermer Sorto, párroco del santuario de Suyapa.

Alegría y fiel entregaLa noche de ayer, “la Virgencita chiquitita y milagrosa”, como cariñosamente la llaman sus hijos, fue agasajada en la alborada, preparada solo para ella.Unos 20 artistas hondureños, entre estos el Mariachi Nacional, le cantaron las tradicionales mañanitas y otras piezas musicales dedicadas todas a ella.

Juegos pirotécnicos, aplausos, porras y vivas formaron parte del festejo que tuvo como escenario el Santuario de Suyapa, el que lució completamente abarrotado de peregrinos.

“Hemos llegado desde Guajiquiro, La Paz, para estar cerca de nuestra Madre Santísima, la Virgencita de Suyapa. Contemplarla, verle su carita aunque sea, para nosostros es una bendición”, declaró con emoción María del Tránsito Banegas.

Y es que en cada peregrino que dirige sus pasos hacia la Morena, ya sea que venga de cerca o del rincón más apartado de Honduras, hay una conmovedora historia de fe.Para dar crédito del fervor y la devoción, el día de la Virgen de Suyapa está declarado fiesta nacional, desde el momento en que el papa Pío XI la declarara Patrona de Honduras.

Es por ello que cada año la congregación espera que la celebración litúrgica de la excelsa patrona contribuya a incrementar entre los fieles un renovado anhelo de santidad.

El padre Carlo Magno Núñez, canciller de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, explicó que existe un decreto emitido por la Santa Sede, donde enuncia que la Fiesta en honor a la Virgen de Suyapa deberá celebrarse de manera solemne en todas las iglesias de Honduras.

Escenarios de historiaEl cerro de El Piligüín está reconocido como el lugar adonde se gestó el milagro de fe, el sitio escogido por la Virgen María para hacerse catracha en 1747.

“Es tiempo de recordar que en la presencia de Alejandro Colindres y Lorenzo Martínez, la Virgen María, en la advocación de Suyapa, se convierte en madre de los hondureños”, declaró el sacerdote Víctor Ruiz, vicario de la parroquia de Suyapa.En la aldea de Suyapa se vive -hoy con mayor intensidad- un ambiente de fiesta.

Desde las 4:00 de la madrugada, los peregrinos han comenzado a participar de las misas en honor a la Morena de los Milagros.

A las 9:00 de hoy se celebrará la Eucaristía Solemne, que estará presidida por el cardenal óscar Andrés Rodríguez.

También los fieles devotos tendrán la oportunidad de estar frente a frente de la Morenita, cuando suban a un lugar especial a contemplar su majestuosa belleza, darle gracias y suplicarle favores.

Durante los últimos días, cientos de devotos peregrinan a diario para el Santuario de Nuestra Señora de Suyapa a tributarle las muestras de la más encendida fe y amor.

El primer milagro que se le atribuye a la Virgen es su propio hallazgo, argumentado en el hecho de que un humilde labriego que la encontró conocía perfectamente el camino y la distancia entre El Piligüín y la aldea de Suyapa.

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