Gluten en la dieta vegetariana: lo que debes saber

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Mejor Con Salud- La dieta vegetariana sin gluten se puede poner en marcha en aquellas personas que presenten enfermedad celíaca o sensibilidad al nutriente y quieran evitar el consumo de alimentos de origen animal.

El gluten es una proteína que está presente en bastantes productos de origen vegetal, sobre todo en cereales como el trigo, la cebada y el centeno. No obstante, se puede confeccionar una pauta libre de este elemento que satisfaga los requerimientos diarios.

Antes de comenzar, hemos de destacar que las dietas veganas como tal no son mejores para la salud que las omnívoras. No se deben poner en marcha por este motivo. Se trata de un planteamiento que cuenta con una profunda carga moral relacionada con la necesidad de evitar el sufrimiento y el maltrato animal. Es posible optimizarla para conseguir que sea saludable, pero será necesario incluir suplementos de manera frecuente.

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Si padeces de molestias tras la ingesta de gluten de manera regular, consulta a tu médico.

¿Cuándo iniciar una dieta vegetariana sin gluten?

El gluten de la dieta vegetariana se puede retirar cuando existe un diagnóstico confirmado de enfermedad celíaca o cuando, simplemente, se experimentan alteraciones a nivel intestinal tras el consumo de dicha proteína.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Medicina, es posible sufrir problemas de tipo digestivo como hinchazón, dolor, gases o diarrea tras la ingesta de gluten. Se desconoce exactamente la fisiología del problema pero se le da el nombre de sensibilidad al gluten no celíaca.

No todas las personas que han desarrollado dicha patología tienen síntomas con la misma intensidad. Por lo tanto, algunos son capaces de tolerar una cierta cantidad de gluten en la pauta. En este caso, lo mejor será comprobar las sensaciones individuales para retirar o no por completo el nutriente de las rutinas.

Frente a la presencia de la enfermedad celíaca, habrá que ser mucho más estricto. No solo se debe restringir por completo la sustancia, sino que también es clave asegurarse de que no se ingieren trazas de la misma.

De todos modos, hay algunos productos, como la avena, que pueden ser consumidos por ciertas personas con celiaquía. Esta concentra en su interior una sustancia homóloga al gluten, la avenina, pero con estructura distinta. Habrá que probar la tolerancia individual antes de incluir el alimento en la pauta de forma regular en este tipo de personas.

Productos vegetarianos sin gluten

En el contexto de los alimentos frescos, basta con evitar el trigo, la cebada y el centeno para plantear una dieta vegetariana sin gluten. Ahora bien, es frecuente que se incluyan en las rutinas ciertos procesados, como los sustitutos de la carne, para mejorar así el aporte proteico.

Al menos habrá que garantizar un consumo de 0,8 gramos de proteína por kilo de peso al día en personas sedentarias para que la fisiología funcione correctamente. Una investigación publicada en Annals of Nutrition & Metabolism lo confirma. 

Cuando se incluyen en la dieta esta clase de comestibles, será determinante buscar en el etiquetado la certificación de producto sin gluten, sobre todo cuando hablamos de personas con enfermedad celíaca. De lo contrario, se afectaría la estructura del tubo digestivo, incrementándose el riesgo de sufrir patologías complejas y crónicas que pudiesen llegar a poner en riesgo la vida.

No obstante, hay que moderar la presencia de dichos alimentos en la pauta. Es clave incrementar la ingesta de proteínas, pero los sustitutos de la carne no siempre son la mejor opción. Para ello, puede resultar una mejor alternativa la inclusión de batidos de proteína vegetal en la dieta diaria.

La que procede del guisante resulta una buena opción. Además, estos suplementos corrigen las deficiencias en cuanto a digestibilidad y las carencias de aminoácidos por medio de la ingeniería alimentaria.

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Evalúa con tu médico nutricionista, si los sustitutos de la carne son la mejor opción para ti.

De este modo, se evita también la introducción en el organismo de elementos que pueden resultar nocivos a mediano plazo, como las grasas trans y los aditivos artificiales. Entre estos últimos, hay que destacar sobre todo los edulcorantes artificiales. Su impacto en el organismo es controvertido y algunas evidencias apuntan a que podrían generar daños en la microbiota intestinal con el paso del tiempo.

Es posible plantear una dieta vegetariana sin gluten

Como has visto, es relativamente sencillo plantear una dieta vegetariana sin gluten. Habrá que tener cuidado con la presencia de procesados en la misma, vigilando siempre los etiquetados.

Por otra parte, se evitará el uso de ciertos cereales como fuentes de carbohidratos. Sobre todo habrá que utilizar tubérculos, legumbres y arroz o pseudocereales con el fin de satisfacer las necesidades de azúcares de forma diaria.

Para terminar, en ocasiones el problema de la sensibilidad no celíaca al gluten podría estar en la microbiota. Ejecutar un protocolo para mejorar la calidad de la misma provocaría buenos resultados a mediano plazo, incrementando la tolerancia del organismo a la proteína. No sucede lo mismo en el caso de la enfermedad celíaca. Aquí, el problema es de tipo autoinmune y solo mejora con la restricción total del gluten.

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