Docentes se resisten a doble jornada educativa

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Tegucigalpa, Honduras

Por lo menos, las bases para llegar a esa condición están cimentadas. El año pasado se cumplieron un mínimo de 200 días de clases y los índices de repetición y deserción fueron reducidos sustancialmente.

La lista de logros se complementa con el aumento de un cinco por ciento en el rendimiento general de los niños y de los jóvenes, en tanto las metas de Educación para Todos (EFA), llegaron a su grado aceptable en las materias básicas de español y matemática.

Un paso fundamental tiene que ver con la recuperación de la gobernabilidad del sistema, en razón de lo cual ha sido posible establecer legitimidad en las relaciones entre el Gobierno y la dirigencia docente.

Las expectativas para 2014 están puestas en transitar desde la cobertura ampliada, hasta la pluralidad, la democracia en los servicios de educación y, especialmente, avanzar hacia la calidad de la educación.

Para el presente período escolar está previsto que sean aplicados diversos cambios: El incremento a 70 por ciento en la nota mínima de aprobación, el desarrollo de la doble jornada de clase, la evaluación continua, la conversión de las escuelas normales y la revisión de los planes curriculares de los bachilleratos.

Los dirigentes magisteriales están claros en que las luchas puramente gremiales y el enfrentamiento con el sector oficial No puede seguir determinando el rumbo del sistema educativo nacional.

Ese razonamiento está ligado con el acariciado anhelo de que el aula de clases se convierta en un centro de confrontación de ideas para dar paso a la construcción del conocimiento, bajo el entendido que los maestros deben ser arquitectos de este proceso permanente sobre el cual ha de fundamentarse el progreso de un país.

No pocos reconocen la labor realizada en los últimos cuatro años en materia educativa.

Pero también hay que considerar el criterio de quienes advierten que el ministro Marlon Escoto No podrá continuar su camino hacia la reforma educativa si No lo hace tomado de la mano de los otros actores del sistema.

Los expertos en ciencias de la comunicación insisten en que las aulas de clase en Honduras deben ser espacios de desarrollo y de construcción del conocimiento y No unidades donde se da vida a un modelo que tiene un atraso de medio siglo, fundamentado en la transmisión y memorización de contenidos.

En pocas palabras, Honduras precisa acceder a un período histórico de socialización de un sistema de educación funcional, operativo, democrático, incluyente y de probada pertinencia.

Los expertos insisten en que para llegar a tal modelo y disminuir la brecha que Honduras tiene respecto a los otros países del área, las transformaciones que se han puesto en marcha debieron ser planificadas para tener un efecto progresivo en lugar de ser impuestas de un solo golpe.

Todos los sectores: Gobierno, maestros, padres de familia y sociedad civil, tienen el reto de ser gestores de una enseñanza-aprendizaje con calidad, lo cual pasa por asumir un compromiso serio con la educación con calidad.

Es indudable que hemos dado pasos de avanzada para producir un vuelco en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Pero estos cambios necesitan ser profundizados con el concurso de todos aquellos actores comprometidos con la construcción de una plataforma educativa desde la cual sea gestado el progreso de Honduras.

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