Conoce varias propiedades y beneficios saludables para tu salud al comer cerezas

0 110

Get real time updates directly on you device, subscribe now.

Loss cerezos en flor anuncian el equinoccio de primavera y conllevan toda una simbología que los pueblos de Extremo Oriente han incorporado a sus ritos y su cultura.

Los japoneses ven en ellos una de las manifestaciones de la belleza en estado puro. La flor de sakura es un símbolo de pureza y el emblema del bushi o ideal caballeresco.

Para los samuráis esa misma flor vuelta hacia el sol simboliza la devoción de sus vidas.

En las ciudades japonesas abundan los cerezos ornamentales, que no dan frutos, pero que se cultivan por su valor decorativo y por tratarse de un emblema nacional.

Y en honor a su espectacular floración, se celebra el festival de hanami, en el que familiares y amigos se reúnen para compartir alimentos bajo la sombra de sus copas.

También en nuestro país podemos asistir al bello espectáculo que ofrecen los cerezos. La floración del Valle del Jerte se encuentra entre los mayores espectaculos que puede ofrecer la naturaleza cada años

Pero el goce que este depara tan solo anticipa otro igual de esperado en los meses que siguen: el de degustar su maravilloso fruto, con su pulpa carmesí, brillante, jugosa, seductora, que además está repleta de sustancias que potencian la salud.

Se cree que la cereza es originaria de Asia Menor y que su cultivo proviene de la antigua colonia griega Kerasos, la actual Giresun, en la costa del mar Negro.

Las aves y las migraciones humanas contribuyeron a su difusión y hoy el cerezo se cultiva en muchas zonas del mundo con clima templado. Los países de mayor producción son Turquía, Rusia, Estados Unidos, Alemania, Italia, Francia y España.

Los cerezos pertenecen a la familia de las rosáceas, del género prunus, como el albaricoque, la ciruela o el melocotón. Descienden de dos especies silvestres: la Prunus avium, de frutas dulces y color oscuro, y la Prunus cerasus, de frutas más ácidas y color rojo brillante.

Propiedades de las cerezas

Pobre en grasas y proteínas, la cereza es abundante en hidratos de carbono (un 13% de su peso), sobre todo fructosa; aunque su aporte calórico (59 calorías por 100 g) es medio.

Destaca su contenido en potasio (210 mg / 100 g), mineral que favorece la formación de orina y también en fibra (2%), que le confiere un efecto laxante.

Entre sus vitaminas destacan la C (15 mg/100 g), el ácido fólico (14 mcg), el betacaroteno o provitamina A y las vitaminas B1 y B6. Además, es rica en antocianinas y ácido elágico, poderosos antioxidantes.

Beneficios de las cerezas

Estas jugosas perlas rojas son muy saludables y no cabe esperar reacciones adversas de su consumo, aunque solo deben comerlas con moderación las personas con dificultades digestivas o propensas a los cálculos renales, debido a su contenido de ácido oxálico.

• Reumatismo y artritis. Debido a sus componentes depurativos y antioxidantes, así como a la presencia de ácido salicílico, las cerezas tienen propiedades antiinflamatorias.
• Diabetes. Reducen el riesgo de aparición de esta enfermedad y sus complicaciones (retinopatía, etc.). Además, son bien toleradas por los diabéticos por su contenido en fructosa y levulosa, de bajo índice glucémico.
• Trastornos hepáticos. Ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre y su posible acumulación en el hígado. Evitan igualmente la formación de cálculos biliares.
• Corazón. Varios componentes fenólicos que abundan en la cereza protegen el sistema cardiovascular y previenen la angina de pecho y el infarto de miocardio.
• Obesidad. Son recomendables en dietas para reducir peso por su efecto saciante, laxante y diurético. Esto se debe a su contenido en fibra, agua y potasio, así como al bajo aporte de lípidos y sodio.
• Belleza. Gracias a sus vitaminas A y C protegen y suavizan la piel. También favorecen el bronceado por su contenido en caroteno y pueden ayudar a reducir la celulitis, pues mejoran la microcirculación y la inflamación del tejido subcutáneo.
• Trastornos intestinales. Su acción reguladora mejora el estreñimiento y el meteorismo (excesiva formación de gases).
• Gota. Para rebajar los niveles de ácido úrico, nada mejor que una cura de cerezas. Algunos gotosos aseguran que cuando notan los primeros síntomas de un ataque, 30 cerezas bastan para calmarlo.
• Cáncer. Su riqueza en bioflavonoides, especialmente antocianinas, pigmentos a los que deben su color rojizo azulado y que tienen propiedades antioxidantes, capaces de evitar la degeneración celular, comer cerezas ayuda a reducir el riesgo de cáncer, en particular el de colon. Su contenido en ácido elágico refuerza sus propiedades protectoras.
• Antienvejecimiento. Los componentes de la cereza depuran el organismo y protegen el sistema nervioso y vascular (previenen la aterosclerosis); por ello puede considerarse un alimento «antiaging».
• Sueño. Su riqueza en melatonina, una hormona que segrega la glándula pineal por la noche ayuda a regular el sueño.

Las cerezas en la cocina

Las cerezas alcanzan su plenitud en primavera, aunque alguna variedad se prolonga hasta finales de verano. Además de consumirse como fruta de mesa, también es posible incluirlas en ensaladas, sopas, salsas, postres, helados o como guarnición de platos de carne.

Las hay dulces, ácidas y mixtas. Una de las principales diferencias es la que se establece entre cerezas y picotas. Las cerezas –generalmente dulces– presentan un rabo largo y fino, mientras que las picotas –más grandes, rojas y oscuras, y ligeramente ácidas– se comercializan sin el rabo, ya que se desprende de manera natural al ser recolectadas.

Compra y conservación

A las cerezas no les convienen los cambios bruscos de temperatura. Deben conservarse en la parte alta de la nevera, sin amontonarlas y tapadas con film o un paño, un máximo de tres días. Como no aumentan su dulzor tras la recolección, deben elegirse y consumirse en su punto.

Get real time updates directly on you device, subscribe now.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.