Conflicto con comisión de transición debilita opciones de ministro de educación de repetir en cargo

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Tegucigalpa, Honduras

El ministro de Educación, Marlon Escoto, ha entrado en conflicto con la Comisión de Transición, circunstancia ésta que da pie para inducir que el funcionario No tendrá cabida para darle continuidad a su gestión en el gobierno Hernández Alvarado.

Ya ha trascendido ampliamente que el coordinador de la Comisión de Transición para el sector educativo, Marcial Solis, recriminó algunas medidas dispuestas por la Secretaría del ramo.

Los señalamientos críticos contra Escoto tienen que ver básicamente con la creación de la doble jornada, la disposición para que los niños de cinco años sean aceptados en primer grado y la apertura de nuevas plazas docentes.

Desde el punto de vista de la Comisión de Transición, todas esas determinaciones pueden tener repercusiones legales, porque se asume que entran en choque con la legislación educativa vigente.

El mismo secretario de Estado del ramo ha replicado tales incriminaciones y ha manifestado que los cambios educativos propuestos guardan concordancia con la anhelada reforma del sistema educativo y que los mismos han sido mal interpretados con fines preconcebidos, en alusión a los apuntes reprobatorios de Solis.

La cartera de cambios previstos para el presente período lectivo es amplia, pero entre esos temas se destaca la oportunidad para que los niños que cumplen cinco años en el período de matrícula y que han recibido al menos un año de enseñanza pre escolar puedan ingresar en primer grado.

Este aspecto está condicionado a que los padres de familia del menor acrediten que en su comunidad No existe ningún kínder y tampoco opera ningún centro de instrucción preparatoria.

Los niños de primer grado tampoco serán reprobados; antes bien, promovidos a segundo nivel, una medida con la cual se pretende reducir el índice de repetición que es de 30 por ciento en el primer ciclo de enseñanza básica.

Asimismo sobresale la elevación del porcentaje de aprobación mínimo que pasaría de 60 a 70 por ciento, además de la condición obligatoria para que los docentes de 19,000 centros educativos que brindan servicio solamente por la mañana cumplan una doble jornada.

Los niños y jóvenes también tendrán que acudir los días sábados de 8 a 10 de la mañana para completar una actividad académica de seis días y No de cinco como estaba programado hasta 2013, lo que incidirá en la ampliación de la meta de 200 días de clases.

Otro de los cambios educativos consiste en eliminar las recuperación y sustituirlas por un programa de evaluación continua y, finalmente, se ha propuesto cancelar las carreras tradicionales de bachillerato en Ciencias y Letras, Comercio y Magisterio para readecuarlas y reorientarlas a otras áreas más competitivas.

Quienes alaban el pliego de reformas del sistema educativo se han mostrado de acuerdo con que Escoto siga al frente de la cartera ministerial al margen de cualquier influencia política, a efecto de echar andar toda una estrategia que permita a Honduras despegar hacia el desarrollo sostenido.

Sin embargo, Escoto parece haber creado anticuerpos a su alrededor No sólo frente a la dirigencia magisterial, tal y como pudiese deducirse de la más reciente confrontación entre el funcionario y la Comisión de Transición del Mando Presidencial.

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