Con Setién en el banquillo del Barcelona, no hay fiestas que valgan

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Está claro que Quique Setién ha venido motivado al banquillo del Barcelona y con ganas de hacerlo bien. Quizás excesivamente motivado pensará más de uno allá dentro. Y es que desde que el técnico cántabro se hizo con las riendas del equipo, que la plantilla aún no ha disfrutado ni un día de descanso. 

De hecho, se dio a conocer que el anterior entrenador, Ernesto Valverde, había planificado un día de fiesta para el miércoles 15 de enero, pero fue desconvocado por el actual técnico. Y no sólo eso: el día anterior el equipo tenía sólo una sesión matinal de entrenamiento, pero Setién la dobló en dos. Es decir, no sólo les quitó un día de fiesta sino que además les dobló el trabajo. Y para colmo, el día del partido también organizó un entrenamiento para trabajar estrategia a balón parado.

Para esta semana tampoco aparece en su planificación ningún día de fiesta. Evidentemente cuando en la semana hay dos partidos parece más complicado encontrar un hueco. 

En todo caso, este lunes el equipo se ejercitó a las 12 horas en la Ciutat Esportiva – por culpa del temporal se anularon los entrenamientos de la tarde en el fútbol base-, para el martes está prevista una sesión a las 18 horas, mientras que el miércoles el equipo jugará ante el Ibiza en Copa (19 horas). 

El día después del partido hay planificado un entrenamiento a las 11 horas, mientras que el viernes será a las 15.30 horas. El sábado el Barcelona jugará en Valencia (16 horas) y el domingo tiene una sesión de recuperación en la Ciudad Deportiva a las 11 horas. El lunes también se ha preparado un entrenamiento a las 11 horas.

Sólo los que no vayan convocados para el partido de Copa el miércoles podrían tener un día de descanso si finalmente el míster considera que no tienen que acudir por la mañana a la Ciudad Deportiva.

En todo caso, las dos primeras semanas de Setién al frente del Barcelona son una auténtica declaración de principios sobre su forma de trabajar: 13 entrenamientos y ningún día de fiesta. Lo que se dice popularmente: ponerse las pilas.


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