Combinación de fármacos comienzan a dar avances para tratar COVID-19

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La cloroquina, complementada con ciertos antivirales y anticoagulantes, que en este momento son utilizados por los equipos médicos de Honduras que atienden los casos graves de COVID-19, ha comenzado a dar resultados preliminarmente positivos y alentadores en el tratamiento de pacientes hospitalizados; sin embargo, los médicos consideran que es muy prematuro para cantar victoria.

Una muestra de ello fueron cuatro personas contagiadas en condición grave que estaban hospitalizadas en el Instituto Nacional Cardiopulmonar del Tórax de Tegucigalpa, quienes fueron tratados con algunos de estos fármacos y tras varias dosis reguladas por los doctores lograron salir avante de su estado y superaron la enfermedad.

Similar coctel farmacológico está proporcionando resultados positivos y esperanzadores en las clínicas de COVID-19 del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en San Pedro Sula, adonde los médicos han logrado recuperar a más de diez contagiados.Por supuesto, se trata de estudios preliminares que se irán confirmando con base en la experiencia acumulada con nuevos pacientes.

Este ensayo médico y farmacológico autorizado por la Secretaría de Salud de Honduras con el aval de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recién comenzó a implementarse en el país, tras presentarse los contagios masivos de COVID-19, especialmente en la región norte del país azotada por la pandemia.

Honduras fue el segundo país de América en sumarse al proyecto Solidaridad, lanzado a mediados de marzo por la OMS para generar datos sólidos que permitan demostrar qué tratamientos son los más efectivos para hacer frente al coronavirus.
En el experimento también participan Brasil, Colombia, Argentina, Perú, Francia, España, Noruega y Suiza.
Con base en este proyecto, Honduras comenzó a utilizar un coctel de medicamentos que incluyen la cloroquina e hidroxicloroquina que son inmunodepresores utilizados hace muchas décadas en el tratamiento de la malaria. A estos se suman los antivirales remdesivir, lopinavir y lopinavir combinado con interferón beta.
También los médicos ensayan con anticoagulantes para contrarrestar la formación de coágulos sanguíneos que taponan los pulmones de los pacientes más graves y que terminan causándoles la muerte.

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