CN condecora a Emiliani y pastor Alejandro Espinoza por labor social

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Tegucigalpa, Honduras.

El Congreso Nacional confirió este martes en una solemne sesión, la condecoración Gran Cruz Placa de Oro, a los líderes religiosos, el obispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula, monseñor Rómulo Emiliani y al pastor principal de la iglesia Misión Internacional El Shaddai de San Pedro Sula, doctor Alejandro Espinoza,

En ese sentido, el presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, impuso este la condecoración Gran Cruz Placa de Oro, máxima presea que confiere el Poder Legislativo, a los dos líderes religiosos por su valiosa contribución a impulsar el bienestar social de los más necesitados.

La ceremonia inició con la lectura del decreto legislativo 5-2014 por el secretario de la Cámara Legislativa, diputado Mario Pérez, que señala que corresponde al Congreso Nacional reconocer los méritos de los ciudadanos por servicios relevantes a la patria.

Destacó que monseñor Rómulo Emiliani goza de mucho prestigio nacional e internacional por su lucha a favor de la sociedad y al pastor Alejandro Espinosa por su meritorio trabajo espiritual y proyección social en beneficio del país.

Pérez también leyó la hoja de vida de los galardonados, detallando su nacimiento, formación y aportes hechos a la sociedad en general, en especial con los sectores más desposeídos del país y fuera del mismo.

El presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, consideró que como titular de ese poder del Estado, asume la responsabilidad de impulsar las mejores causas que contribuyen al desarrollo de componentes claves que mejoran y fortalecen los fundamentos de la nación.

“En esta ocasión me honró en representar a la totalidad de los hondureños, para reconocer a dos distinguidas personalidades como lo son monseñor Rómulo Emiliani y el apóstol Alejandro Espinoza”, expresó.

Añadió que el parlamento hondureño les otorga la más alta condecoración que concede el Congreso Nacional, a través de la orden Gran Cruz Placa de Oro, a dos líderes espirituales que trabajan para restaurar la nación desde los cimientos de la fe.

Apuntó que ambos personajes son líderes de gran impacto social, en momentos que la patria se debate en una profunda crisis social y moral, consagrados a una misión episcopal para la sociedad y restaurar la guía espiritual de un pueblo que libra batallas contra enemigos que quieren someterla a las tinieblas del miedo y autodestrucción.

Destacó que recibir al monseñor Rómulo Emiliani en el Congreso Nacional es algo que se esperaba por mucho tiempo, porque se aplaude poder sacar de los templos el evangelio y llevarlo a caminar con la gente como una antorcha, sobre todo en los más jóvenes y evitar perder la generación de la esperanza.

Señaló que desde su llegada al país, Emiliani enseñó a ser solidario y ver por el prójimo, a ser mejores a través del servicio al que todos están llamados y que desean construir una sociedad de oportunidades y justicia.

“Le hemos visto nutriendo niños con el pan diario y nutriendo almas con el pan de las verdades eternas, recibido su gran respaldo, trabajando con jóvenes de pandillas y privados de libertad en un esfuerzo cuyo único fin es entregarse a los demás”, resaltó.

Oliva señaló que además de sus obligaciones eclesiásticas, el obispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula, está empeñado en construir el centro penal del Valle de Sula, donde ya cuenta con el apoyo del presidente Juan Orlando Hernández y al que se suma el Congreso Nacional, según su competencia.

Agregó que esa representación del pueblo también se honra en recibir al doctor Alejandro Espinoza, apóstol de la misión internacional El Shaddai, un vibrante ministerio que aporta luz, verdad y esperanza de transformación para el país.

Preponderó que el apóstol Espinoza, junto a su esposa, decidieron abandonar su consultorio para curar y restaurar el alma y espíritu de una sociedad que necesita establecer sus prioridades a través de los valores espirituales.

Además de ser un líder espiritual, es esposo y padre ejemplar, profesional de excelencia académica, fogoso orador y escritor y conferencista que mucho prestigia a Honduras desde el ministerio pastoral, destacó Oliva.

Añadió que en los momentos de transformación que vive Honduras todos deben aprender del ejemplo de los homenajeados, hombres que conocen y enseñan y siguen el camino de la nueva cruz, como la expresión más humilde del cristianismo vivo.

“Ellos enseñan que no basta con rezar, que para construir la paz hace falta cosas como una transformación interior, la entrega a los demás, la lucha unánime contra el mal y evitar los infecundos desencuentros entre hermanos”, reflexionó el titular del Legislativo.

Indicó que en una sociedad sometida a la amenaza del crimen transnacional, del deterioro de los valores humanos y las plagas modernas como el narcotráfico, trata de personas, corrupción y otras formas de maldad, es necesario ser mejores y transformar el corazón por medio de la fe cristiana.

La convocatoria a la unidad nacional de los líderes de las congregaciones católicas y evangélicas no debe ser tomada livianamente porque el país vive una transición histórica que no hay tiempo que perder y en la que todos somos uno, apostilló Oliva.

Destacó que Honduras es un regalo del cielo, que hay que cuidar como un tesoro y no dejar que se deteriore y el ejemplo de monseñor Emiliani y el pastor Espinoza son una verdadera luz y esperanza para todos los hondureños que hay que abrazar.

“El Congreso les recibe con alegría y humildad, para exaltar lo que representan y magnificar su ejemplo como embajadores del reino de Dios en la tierra y entregarles la condecoración en reconocimiento de un pueblo que agradece su trabajo en la construcción de una nueva Honduras donde poder vivir en paz y concordia”, concluyó.

Por su parte, monseñor Rómulo Emiliani se refirió a una oración sobre el sufrimiento de Jesucristo en la cruz, del significado de sus heridas en las manos y pies, de su sacrificio e inmenso amor por la humanidad y de cómo llamó a sus discípulos a compartir el pan de la educación, la salud y la justicia social.

Pidió a los diputados no manchar sus manos, de ver que el país sufre tanto dolor y que es una como una tumba donde muere tanta gente. “Me duele mi patria Honduras y por eso hago lo que puedo hacer hasta el día de mi muerte”, acotó.

Agregó que Cristo está sufriendo clavado en la cruz, de tantos millones de hondureños pobres y marginados y que su sueño es una Honduras sin tantas muertes violentas, sin hambre, con niños y jóvenes que se educan y con empleo para todos.

Demandó una mayor atención a los privados de libertad, programas de rehabilitación, nuevos centros penales, porque en los actuales se hacinan más de 14 mil reclusos en condiciones inhumanas.

Asimismo, agradeció al presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva y a los diputados por haber pensado en su persona para dicho reconocimiento y pidió a Dios que bendiga su trabajo, que es muy importante para Honduras.

De su lado, el pastor Alejandro Espinoza agradeció el reconocimiento citando párrafos de la biblia y resaltó la honra y honor a Dios, que es quien decide dar la fuerza, gloria y poder a las personas para realizar sus actos como el efectuado ese día.

Dijo tener la visión y esperanza futura, pero la certeza y la fe que “ustedes, honorables diputados no están aquí para contar historias sino para hacer historia en Honduras y declaro que son responsables para hacer un cambio para nuestra nación”.

Mediante parábolas le recalcó a los legisladores la responsabilidad que tienen de gobernar al país siguiendo la palabra de Dios, de asumir su liderazgo con fe y disciplina, porque saben que Honduras es una bendición divina y ellos están para hacer las cosas, pero bien.

“La disciplina es fundamental para declarar un éxito por adelantado y para ello la sabiduría son necesarios, pero con el consejo e Dios y les pido asumir ese liderazgo para gobernar con orden y justicia”, demandó.

Llamó a los diputados, ante la diversidad de bancadas, a trabajar unidos como pueblo, en beneficio de Honduras, que es un país de bendición y que ellos no son un eco sino una voz profética para el país.

En la ceremonia también participaron el embajador de Panamá Mario Ruiz Dolande y el embajador de la Unión Europea (UE) Ketil Karlsen, así como familiares y amistades de los galardonados.

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