Capturado en México «El Chapo» Guzmán

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Joaquín El Chapo Guzmán Loera ha sido detenido por autoridades de México en colaboración con las de Estados Unidos.

Su captura se conoció por la mañana y el presidente Enrique Peña Nieto la ha confirmado a las dos menos cuarto de la tarde (hora local) a través de Twitter: «Reconozco la labor de las instituciones de seguridad del Estado mexicano, para lograr la aprehensión de Joaquín Guzmán Loera en Mazatlán».

El líder del cártel de Sinaloa, la organización criminal más importante del país, fue capturado con vida en un hotel de esa ciudad sinaloense, situada en la costa del Pacífico.

Peña Nieto, en un segundo tuit subrayó la coordinación de todas las entidades nacionales de seguridad en la caída del capo número uno del narcotráfico internacional, el narco de más peso que ha habido, por poder y por la mitología creada a su alrededor, desde los tiempos del colombiano Pablo Escobar.

El Chapo (Sinaloa, 1957) era uno de los grandes quebraderos de cabeza de la justicia mexicana. Guzmán Loera fue detenido en 1993 en Guatemala y ocho años después, en enero de 2001, escapó de una prisión de alta seguridad del Estado de Jalisco.

Desde entonces se convirtió en el narcotraficante más conocido del mundo. «Es un genio de los negocios», dijo sobre su figura Guillermo Valdés, el exdirector del Cisen, el órgano de inteligencia mexicano.

El gabinete de seguridad de Enrique Peña Nieto dio a conocer en enero un informe en el que demostraba que las autoridades estaban rastreando el círculo más cercano del narcotraficante. Amigos, familiares, socios y exparejas del Chapo estaban siendo seguidos de cerca para tratar de estrechar el cerco sobre el capo.

En ese informe se detallaba que el Chapo sufría diabetes y una enfermedad cardiovascular. El cártel que dirige es la organización que más droga es capaz de transportar al otro lado de la frontera de Estados Unidos, el gran mercado que nutre de millones de dólares a la delincuencia organizada mexicana.

La lucha por los pasos fronterizos más relevantes, por el poder territorial sobre las regiones que atraviesan las rutas de la droga hacia EE UU y por las zonas de cultivo entre la organización de Sinaloa y otros carteles que querían disputarle el dominio es uno de los factores más importantes a la hora de contar la enorme espiral de violencia que vivió el país desde que el presidente Felipe Calderón declarase la guerra a los criminales en 2006.

Los investigadores están haciéndole al detenido todos los análisis posibles para asegurarse al cien por cien de que se trata del Chapo, según fuentes de la operación. No hay fotografías suyas desde hace más de una década. Una imagen que circula tras su detención lo muestra con un bigote perfectamente perfilado. Se le intuyen moratones en el cuerpo y el rostro mientras la mano de una persona le sujeta la cabeza.

Detrás se ve a hombres uniformados armados. Las autoridades mexicanas han tenido algunas confusiones en el pasado. En 2012 detuvieron a un joven del que decían que era hijo del Chapo pero en realidad se trataba de un vendedor de coches usados. Su madre tuvo que presentarse en la comisiaría con la documentación de su hijo para deshacer el entuerto.

A comienzos de semana, el ejército, la marina y la policía federal desplegaron un gran operativo en Sinaloa y Baja California, al norte del país. Detuvieron a 10 narcotraficantes, entre ellos a Joel Enrique Sandoval, El 19, el supuesto jefe de sicarios de Ismael El Mayo Zambada, el número 2 del cartel de Sinaloa. Se pensaba que las autoridades estaban cerca de arrestar a este, otro de los grandes capos mexicanos, pero en vez de eso han dado con el pez más gordo. La dirección del cartel, históricamente, está a cargo del Chapo, que cuenta con dos fieles lugartenientes, El Mayo y Juan José Esparragoza, El Azul.

Sobre este último apenas hay fotos y se sabe más bien poco de su vida. Esa discrección le ha permitido llevar cerca de cuatro décadas en el negocio de la droga.

El caso del Chapo es atípíco. Una vez que los capos de las organizaciones mexicanas son detenidos, los siguientes en la estructura suelen luchar por hacerse con el control. El mandamás pasa a ser un tigre enjaulado. Joaquín Guzmán, en cambio, se hizo con el control de Sinaloa al fugarse de la cárcel.

Su profundo conocimiento del negocio y la violencia que es capaz de emplear con quienes han tratado de meterse en su camino, lo convertían en una pieza clave de la organización. La complejidad operativa de su empresa (transportar droga por varios países) es similar a la de multinacionales como Amazon, que reparte libros por medio mundo.

El de Sinaloa es el cartel más longevo del país. Opera desde principios de los años 80. Los expertos lo atribuyen al componente familiar que domina la estructura. Se entiende una mayor lealtad entre criminales si corre la misma sangre en las venas. De una forma u otra, los grandes narcotraficantes de esa región mexicana están emparentados entre sí.

El Chapo nació y creció en Badiraguato, un pueblo de la sierra. Joaquín Guzmán Loera ya estuvo en prisión por delitos de homicidio, contra la salud, delincuencia organizada, acopio de armas y tráfico de drogas. Durante su tiempo en la cárcel gozó de privilegios como alcohol, drogas y la comida que se le antojase. Su fuga reveló los problemas de seguridad del Gobierno. Su captura supone un golpe tremendo al cartel más poderoso del país.

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