Cancillería rinde homenaje póstumo al escultor Mario Zamora Alcántara

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La Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional rindió un homenaje póstumo al escultor hondureño Mario Zamora Alcántara, quien durante una época de su destacada trayectoria artística fungió también como consejero cultural de la Embajada de Honduras en México, país en donde vivió sus últimos años de vida.

El reconocimiento a la vida y trayectoria del artista, quien murió en abril pasado en México, fue presidido por el vicecanciller José Isaías Barahona, quien expresó que “no ha habido otro escultor como él en nuestro país”. En el homenaje estuvieron presentes funcionarios, amigos y familiares del artista.

“Queremos renovar ese reconocimiento en presencia de sus cenizas, y rendirle un homenaje póstumo, a la vez que expresamos, en nombre de la canciller María Dolores Agüero y de todo el personal de esta Secretaría de Estado, nuestro más profundo pésame por su partida”, expresó Isaías Barahona.   

 “No está de más recordar que su trayectoria y méritos artísticos han sido reconocidos en el pasado por esta Cancillería, pues en abril del 2014 la entonces ministra de Relaciones Exteriores, Mireya Agüero de Corrales le condecoró con la Orden de Morazán, en el grado de Comendador, en acto llevado a cabo en la sede de la Embajada de Honduras en México”, recordó. 

Por su parte el ex canciller Carlos López hizo remembranzas y anécdotas de la vida del recordado artista.

Su formación   

El escultor nació en la ciudad Danlí en 1920. Su formación artística se inició a la edad de 20 años en la Escuela Nacional de Bellas Artes, ubicada en Comayagüela, en el departamento de Francisco Morazán.

En 1944 se traslada a México, donde estudió en la Academia San Carlos y culmina sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes en Roma.

Apasionado por su oficio, Zamora fue un auténtico maestro del arte hondureño que utilizó el bronce, piedra, mármol y madera para crear sus obras.

Obras

Según los estudiosos, Mario Zamora representa la labor escultórica de orden conmemorativo, del tipo cívico – público y sus obras son emblemáticas de la historia hondureña representada por la creación de esculturas de próceres o de personajes destacados.

Son muchas sus obras importantes pero la más vistosa es el “Cristo de El Picacho”, con más de 35 metros de altura. La escultura se encuentra ubicada en Tegucigalpa en la cima de un céntrico y muy visitado parque natural que también posee un zoológico.

En otra zona de la capital hondureña se encuentra la escultura de Francisco Morazán, visible en la entrada al Banco Centroamericano de Integración (BCIE), las esculturas de José Cecilio del Valle y de José Trinidad Reyes en la UNAH, y la del poeta Juan Ramón Molina, situada en el parque La Libertad, en Comayagüela.

Esculpió además un relieve de del prócer Francisco Morazán en el parque La Merced, junto al Palacio Legislativo, debajo del cual se encuentran cuatro estatuas de mármol de su autoría, que representan  la industria, el trabajo, la agricultura y el comercio, respectivamente.

La escultura llamada «Los Leones » es otra de sus obras realizada junto al español Alfredo Ruiz Barrera, quien fue uno de sus profesores. La escultura se encuentra en la avenida Lempira de la ciudad de San Pedro Sula.

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