Cabañas: Prócer inmortalizado en el billete de 10 lempiras

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“El poder depositado en las manos de los legisladores no es absoluto. Debe arreglarse a los principios eternos de justicia, debe respetar los derechos y garantías de los ciudadanos, debe hacer contrapesos que aseguren de modo posible el equilibrio de la razón.”

José Trinidad Cabañas

En el siglo XXI, es difícil no encontrar algún artículo que en alguna parte lleve inscrita la frase “made in China”. La globalización, la mano de obra barata y el desarrollo que ha tenido la nación de la Gran Muralla no se remonta hasta hace pocas décadas, sino hasta muchos siglos atrás.

Inventos como la pólvora, el compás, la impresión y el papel, son algunas de las cosas que le debemos a los chinos, y es que nuestro futuro no sería el que conocemos si no se hubieran inventado.

El papel moneda es otro invento de los asiáticos, y su origen se remonta hasta el siglo VII. Para algunos puede ser el invento más importante, pues con él podemos comprar un carro, una casa, pagar la hipoteca del terreno que se adquirió, entre millares de cosas más.

Marco Polo

En el siglo XIII, el veneciano Marco Polo decide emprender un viaje a Asia Central y a China, cuyas anotaciones que hizo asombraron a propios y extraños, ya que sus apuntes contienen los primeros registros de Occidente del papel moneda.

Para Marco Polo esta forma de comercializar era incomprensible, debido a que en Europa todavía se utilizaba el trueque y algunas otras formas similares de comercializar.

Para disgusto de la historia, la ignorancia de los europeos no daba crédito a tales ideas, y es por ello que se le da credibilidad a la forma de comercializar de los chinos hasta el siglo XIV, por los billetes emitidos en la dinastía Ming.

La forma en que los asiáticos llamaban al billete era “dinero volante” por su liviano peso. Su producción, así como en la actualidad, contó con facinerosos que se dedicaban a falsificarlos, motivo por el cual el Imperio Chino decidió aplicarles la pena de muerte a toda persona que se dedicara a falsificar la moneda.

Honduras

La primera moneda que se empezó a manejar en la actual Honduras fue el “Real Español” de la época de la conquista, pasando a llamarse “Real” cuando la nación perteneció a la República Federal Centroamericana.

En 1862 su nombre pasa a “Peso” que su equivalente en reales era un (1) peso por ocho (8) reales. En 1913 se funda el Banco Atlántida, convirtiéndose en otro emisor autorizado por el gobierno, junto al Banco de Honduras, en elaborar billetes de circulación.

En 1932 el Congreso Nacional decretó que la moneda se llamaría “Lempira”, en honor al cacique que defendió a la región de la invasión española; ya en 1950 bajo decreto legislativo se crea el Banco Central de Honduras (BCH) y desde ese momento se convirtió en la única entidad autorizada en el país para la distribución.

La entidad bancaria quería comenzar con la circulación de la moneda desde el primer día en funcionamiento, pero por lo ambicioso de la idea no contaba con las planchas de impresión, es por ello que se recurrió a las del Banco de Honduras y del Banco Atlántida, que se las prestaron al BCH sin cobrar un centavo.

De todas las planchas prestadas, el gobierno solo tomó la de L 5.00 del Banco de Honduras que llevaba el rostro de Francisco Morazán, Paladín Centroamericano.

Billete de 10 lempiras

Para saber los diseños que iban a llevar los demás billetes la Comisión Organizadora de la Banca Nacional decidió hacer un concurso en el que artistas nacionales harían obras y las mejores serían seleccionadas para ir en los billetes de L 1.00, L10.00, L20.00 y L100.00

Primer billete de 10 lempiras emitido por el BCH en 1952

El billete de 10 lempiras llevó un diseño elaborado por el ingeniero Arturo López Rodezno en el reverso del billete que consistía en un hombre cargando un racimo de plátanos; y una mujer cosechando frutos de un árbol. En la parte frontal se instaló el rostro del prócer José Trinidad Cabañas; siendo su fecha de emisión el 27 de junio de 1951

Diseños

El billete de 10 lempiras ha tenido cuatro diseños en su reverso:

  1. Diseño agrícola de una pareja en un sembradillo.
  2. Al reverso tenía la fachada de un edificio.
  3. Fachada del BCH (actual edificio de la Cancillería).
  4. Vista de algunos edificios de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
  5. Fachada de Ciudad Universitaria.
Billte emitido por primera vez en 1970 con un reverso del antiguo edificio del BCH.

Para el historiador Jorge Amaya, que en el billete vaya impreso el rostro de Cabañas y la fachada de la UNAH no es de sorprender, pues fue el primer presidente en designar una partida económica del Presupuesto Nacional al Alma Mater.

Cuando Trinidad Cabañas tomó posesión del cargo de presidente, hacía solo cinco años que bajo el gobierno del presidente Juan Lindo se había creado la institución bajo el nombre de Universidad Central de Honduras.

Como el Estado era relativamente nuevo, con 20 años de creación no se contaba con impuestos para la captación de divisas, es por ello que se hizo un “decreto donde se le grababa un tipo de impuesto a la venta de reses (ganado) con el fin de que una parte de los dineros recaudados fuese destinada para el presupuesto de la Máxima Casa de Estudios”, expresó Amaya.

El BCH sacó al público este billete en 1976.

¿Quién era Cabañas?

José Trinidad Cabañas Fiallos nació en Tegucigalpa, Honduras, el 9 de junio de 1805 y falleció en Comayagua el 8 de enero de 1871. Fue un militar y político hondureño que fungió como presidente de la República de Honduras (1852-1855) siendo un defensor de las ideas liberales que apoyó la unión de Centroamérica.

Es considerado prócer y una de las personas más honradas de la historia de Honduras. Durante su período de presidente sostuvo que: “No se trata de fundar la República de algunos, sino la República de todos”. En su estatua erigida en el Parque Las Mercedes, de Tegucigalpa, puede leerse: “Al Heroico Soldado de la unión centroamericana. Al guerrero modelo de constancia, de honradez y de valor”.

Logros de Cabañas

Modificó la tarifa de aforos, procuró fomentar la instrucción pública, sostuvo por todos los medios posibles la paz en el Estado, siguiendo el sueño de Francisco Morazán; intentó la reconstrucción de la Federación Centroamericana, de igual manera defendió la soberanía nacional y se levantó en armas contra el presidente de Guatemala, Rafael Carrera, en varias oportunidades.

Entre sus logros también están el fomento de la agricultura, propició las facilidades a la industria minera, celebró el tratado de Paz de Esquipulas I, en unión con la hermana República de Guatemala, tratado que Rafael Carrera jamás respetó; concibió la idea de la construcción del ferrocarril interoceánico, sin embargo, el sueño de Cabañas todavía no se concreta en el país.

Giuseppe Santana/Diario Roatán

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