10 motivos por los que un oftalmólogo pide no se frotarse los ojos

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Puedes sentir la necesidad de frotarte los ojos cuando experimentas una sensación de ardor o irritación. Pero sin importar si lo haces con los nudillos, el dorso o la yema de los dedos, es una acción que debes evitar por cuestiones de salud. 

Si bien al principio provoca un alivio momentáneo, los oftalmólogos y los médicos advierten que hacerlo de forma brusca o repetida trae consigo algunas consecuencias indeseadas. ¿Cuáles? A continuación, las revelamos en detalle. Además, te contamos qué hacer para calmar esta molestia.

¿Por qué te pican los ojos?

El picor en los ojos es una sensación muy incómoda, aunque no siempre se siente de la misma manera. En ocasiones se percibe como ardor y otras veces como comezón. También puede experimentarse como fatiga, sensación de tener un cuerpo extraño y sequedad.

Ahora bien, este síntoma puede tener su origen en varias causas, como las siguientes:

  • cansancio, fatiga o estrés (asociado con permanecer demasiado tiempo viendo una pantalla sin parpadear),
  • síntoma de alguna alergia,
  • síndrome del ojo seco,
  • entrada de un cuerpo extraño (polvo o una pestaña),
  • contacto con alguna sustancia irritante (cloro de piscinas o maquillaje para los ojos),
  • otros irritantes presentes en el aire (humo de cigarrillo o de quema),
  • infecciones bacterianas o virales, como la conjuntivitis.

Ciertas veces, la sensación de picazón puede venir acompañada de otros síntomas, tales como:

Consecuencias de frotarte los ojos

  • secreción o lagrimeo,
  • palpitaciones en el globo ocular,
  • sensibilidad a la luz,
  • dificultad para enfocar bien o para mantener los ojos abiertos.

El ardor o la comezón puede ser tan molesto que a veces no puedes resistir el deseo de frotarte de los ojos. Sin embargo, debes evitarlo a todo a costa, ya que puede traer consigo consecuencias, y algunas son de cuidado.

A continuación, veremos cuáles son los 10 motivos por los que un oftalmólogo no se frota los ojos, y por las que tú tampoco deberías hacerlo.

1. Provoca lesiones

Mientras más incómoda la molestia, mayor es la intensidad con la que la persona suele frotarse. El problema radica en que, al no medir la fuerza que ejerce sobre el globo ocular o sobre los lacrimales, existe la posibilidad de causar una lesión y hasta romper vasos sanguíneos.

2. Se introduce suciedad y cuerpos extraños

A veces, sientes la incomodidad sin que haya nada en la mucosa ocular. Sin embargo, es posible que al frotarte los ojos, sin haberte lavado las manos, tú mismo termines introduciendo una partícula o un cuerpo extraño.

3. Causa infecciones

Junto con el polvo o la suciedad hay también una gran cantidad de bacterias. De modo que al tocar con los dedos, los nudillos o las palmas estás aumentando la posibilidad de sufrir una infección ocular, como la conjuntivitis o los orzuelos.

4. Entran en la mucosa sustancias irritantes

En el mismo orden de ideas, es posible que al frotarte los ojos los impregnes con alguna sustancia. Pueden ser los cosméticos, así como también ingredientes de cocina. Y si has estado trabajando, se pueden irritar con rastros de grasa, cemento, entre otros materiales.

5. Aparecen arrugas, bolsas y ojeras

Debido a que la piel alrededor de los ojos es muy delgada y sensible, frotar continuamente puede hacer que se estire, lo que conlleva la aparición de bolsas, ojeras y arrugas prematuras, sobre todo en los párpados.

6. Se producen daños en la córnea

Como lo comenta el optometrista Weston Tuten, a través de la Clínica Cleveland, existe el riesgo de rasgar o dañar la córnea mientras se frota, en especial si alguna partícula provoca abrasión. Esto se puede manifestar con un dolor que aumenta al abrir o cerrar el ojo, además de enrojecimiento y lagrimeo.

7. Aumenta el riesgo de queratocono

En este padecimiento, la córnea se adelgaza, deformándose hasta adquirir apariencia de cono. Si bien su causa es desconocida, el frotamiento ocular excesivo puede contribuir con su desarrollo o aparición.

8. Se agravan condiciones preexistentes

A pesar de que algunas enfermedades de la vista son congénitas o se relacionan con una condición preexistente, hay otras cuyo riesgo se incrementa debido a prácticas poco seguras como frotarte los ojos con las manos.

Por ejemplo, en personas que sufren de glaucoma, puede provocar un incremento de la presión intraocular y, a la larga, daño en el nervio óptico. Para quienes tienen enfermedades de la retina, aumenta el riesgo de desprendimiento.

9. Retrasa la recuperación de cirugías

Durante el proceso de recuperación, tras una cirugía, evitar frotarte los ojos es bastante importante. Esta acción puede causar complicaciones. En una cirugía con LASIK, el flap corneal (pequeña lámina de tejido) podría levantarse o desprenderse si no ha cicatrizado por completo.

10. Ojos rojos y vista nublada

Además de todo lo anterior, lo más seguro es que después de frotar no logres ver mejor, sino todo lo contrario; queda la sensación como de una nube que empaña. Sin dejar de mencionar que tus ojos se verán rojos, con un aspecto nada atractivo.

¿Qué hacer cuando te pican los ojos?

La sensación de alivio que sientes al frotarte los ojos es solo temporal y ocurre porque las lágrimas lubrican la zona. No obstante, son más sus efectos perjudiciales. Por eso, en lugar de esto, puedes probar otras acciones para tratar de calmarlo. Algunas de las más efectivas son las siguientes:

  • Por un rato, procura permanecer con los ojos cerrados.
  • Parpadea repetidas veces para propiciar la lubricación.
  • Aplica lágrimas artificiales.
  • En caso de sentir que hay un cuerpo extraño, lava con agua o solución fisiológica.

Otras medidas de prevención

Para evitar la sensación de ardor, sequedad o comezón en los ojos —y según sea la actividad que realices— es conveniente poner en práctica algunas medidas preventivas. Las detallamos a continuación:

  • Si trabajas mucho tiempo frente a la computadora, procura tomar descansos cada cierto tiempo y enfocar por un rato la vista en algún punto ubicado a varios metros de distancia.
  • Controla el brillo de las pantallas de tus dispositivos. Además, en la noche, limita su uso y trata de descansar. Opta por otras actividades como leer un libro impreso o conversar.
  • Usa guantes siempre que trabajes. Así, en caso de contacto con alguna sustancia irritante o suciedad, esta no queda en tus manos con el riesgo de transferirse a los ojos.
  • Asimismo, procura usar lentes de protección si realizas trabajos como albañilería, carpintería u otros. Esto evita que posibles partículas entren al ojo. Lo mismo al pintar o hacer tareas de limpieza del hogar.
  • Por último, evita fumar o estar donde haya humo, ya sea del cigarrillo o producto de la quema.

Si el problema de irritación, ardor o picazón es persistente o interfiere con el desarrollo de tus actividades, lo ideal es que consultes con el oftalmólogo o el médico. Una vez el profesional realice la valoración, determinará cómo intervenir para controlarlo.

Consulta lo antes posible si también estás teniendo dificultades para ver con claridad. De ser así, evita conducir y pídele a alguien que te acompañe.

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