Tratamientos durante un resfriado

0 20

Las molestias producidas por resfriado común son la consecuencia de una infección viral que afecta a las vías respiratorias, nariz, senos nasales, garganta, laringe, tráquea y bronquios. Sus síntomas más comunes son producción abundante de moco, estornudos, tos y dolor de cabeza, acompañados de malestar general y, en algunas ocasiones, de fiebre. La autora revisa la sintomatología, prevención, cuidado y tratamiento de esta frecuente y molesta dolencia.

El resfriado común es una enfermedad contagiosa y posee un período de incubación tras el que se manifiestan los síntomas. Por lo general, al iniciarse esta enfermedad se producen estornudos y rinorrea (mucosidad excesiva), habitualmente acompañados de picor de garganta, congestión nasal que dificulta la respiración y malestar general. La congestión nasal se debe a la inflamación de la mucosa que provoca la producción de moco.

Origen y síntomas

Es una infección viral que puede ser provocada por varios virus comunes, como los rinovirus, los coronavirus, los virus paragripales y los virus sincitiales respiratorios.

Según la estación del año predomina un virus u otro. Los resfriados de primavera, verano y otoño suelen estar causados por picornavirus y los resfriados invernales suelen ser infecciones de paramixovirus o mixovirus. Su incidencia es mayor en niños en edad escolar y disminuye con la edad.

Al inicio del resfriado el moco es fluido y acuoso, y posteriormente va adquiriendo una consistencia espesa y puede llegar a ser purulento.

Los síntomas del resfriado son similares a los de la gripe, por lo que en algunos casos pueden confundirse. Las dos son enfermedades de origen viral y el tratamiento es similar. Los síntomas de la gripe suelen ser más pronunciados y es habitual que curse con fiebre y gran postración.

Las primeras molestias son los estornudos, rinorrea, picor y dolor de garganta y malestar general. Al principio la mucosidad es un fluido claro y acuoso que posteriormente se suele transformar en un moco espeso, persistente e incluso purulento, formado por células epiteliales muertas y glóbulos blancos.

En los niños puede aparecer dolor y sensación de bloqueo en los oídos debido a un bloqueo en la trompa de Eustaquio que impide que la presión de aire dentro del oído se equilibre con la presión exterior. Es peligroso que el oído medio se llene de fluido, puesto que ello podría provocar una otitis media dolorosa y exigiría la intervención del especialista. Los niños son especialmente sensibles a contraer resfriados, ya que, al ser muy contagiosos, pueden infectarse en guarderías y colegios. Se considera normal que presenten 2-3 cuadros al año, y hasta 8 si se encuentran en la primera edad (1-5 años), puesto que es cuando empiezan a relacionarse con otros niños.

En los más pequeños, el cuadro viral suele durar unos 7 días y en los mayores algo menos aunque, a cualquier edad, la congestión nasal y la tos secundaria pueden durar hasta 4 semanas.

Los cuadros pueden complicarse con síntomas producidos por bacterias. Debe acudirse al médico en los siguientes casos: fiebre persistente, tos grave, aparición de ganglios, dolor de oído y respiración sibilante.

Prevención

Como no existe ninguna vacuna eficaz contra el resfriado, hay que recurrir a medidas preventivas para que no se produzca el contagio. Es importante evitar el contacto con otras personas durante los primeros dos o cuatro días del resfriado. Un problema añadido es que una persona que está empezando a resfriarse contagia incluso antes de saber que presenta la enfermedad.

Los niños resfriados deben lavarse las manos minuciosamente y de forma frecuente, sobre todo después de sonarse la nariz. Deben taparse boca y nariz cuando tosen o estornudan. Es una creencia generalizada que los resfriados aumentan con la debilidad de las personas, sobre todo si presentan estrés o cansancio, pero no se ha podido demostrar que exista una relación entre el resfriado y el agotamiento. También se ha relacionado el resfriado con el frío, la humedad y con una alimentación deficiente.

Las medidas higiénicas resultan de gran utilidad, ya que no existe ningún medicamento que elimine rápida y totalmente los molestos síntomas del resfriado. Es un dicho común que se trata de una enfermedad que se cura con el tiempo.

Las medidas de profilaxis y cuidado y la medicación alivian los síntomas, disminuyen las molestias y acortan la duración del resfriado puesto que los medicamentos consiguen aliviar significativamente el dolor muscular y el dolor de cabeza.

El resfriado es una enfermedad menor que no siempre precisa la intervención del médico. Los medicamentos que tienen la indicación de combatir el resfriado son de automedicación, por lo que no es precisa la receta médica y es fundamental el consejo del farmacéutico. En casos concretos y precisos es conveniente llamar al médico

Si el paciente es un niño pequeño, es conveniente utilizar gotas de agua salada en las fosas nasales para aliviar la congestión nasal, un humidificador de aire frío que aumente la humedad y vaselina debajo de la nariz para aliviar la irritación (tabla 3). Los niños mayores pueden chupar caramelos o grageas contra la tos o la faringitis para aliviar el dolor de garganta.

Tratamiento

Contra el resfriado son de utilidad los descongestivos nasales y los analgésicos y antitérmicos, entre ellos, el ácido acetilsalicílico, paracetamol e ibuprofeno como los más utilizados y representativos también se emplean antiinflamatorios y antihistamínicos debido a que muchos resfriados tienen un componente alérgico, así como medicamentos contra la irritación de la garganta, antitusivos, mucolíticos y expectorantes contra los síntomas asociados al resfriado que afectan a las cavidades bucofaríngea y pulmonar.

Descongestivos nasales

La nariz se comporta como un túnel de viento. La mucosa nasal cambia de tamaño, según haga frío, calor o se realice ejercicio físico, y se altera la resistencia aerodinámica nasal. Los orgánulos implicados en estos cambios de la resistencia nasal son los sinusoides que se encuentran entre la capa glandular y el hueso. Están regulados por mecanismos de tipo adrenérgico, de modo que la activación de los receptores alfa produce la contracción de las células musculares vasculares y la reducción del contenido sanguíneo de la mucosa. El resultado es la descongestión de ésta y el aumento del flujo aéreo. En consecuencia, los descongestivos nasales se basan en el empleo de fármacos alfaadrenérgicos que reducen el flujo sanguíneo en los sinusoides y el flujo de sangre en la zona afectada, mejoran la congestión y facilitan la ventilación nasal. Una acción benéfica asociada a su empleo es que evitan que los fluidos infectados invadan los senos nasales y las trompas de Eustaquio, por lo que la incidencia de otitis es mucho menor.

Los descongestivos nasales son los sueros fisiológicos, los descongestivos locales o tópicos y los descongestivos orales o sistémicos. Los sueros fisiológicos, también llamados agua de mar, son soluciones salinas con las que se hacen lavados nasales. El contenido en sales disminuye la congestión. Son totalmente seguros y se emplean mucho en niños pequeños. Se presentan en forma de gotas, muchas veces en ampollas unidosis o en aerosoles. Se recomienda poner al niño tumbado de lado, se pueden aplicar varias veces al día sin ningún riesgo y pueden emplearse incluso en recién nacidos.

Los descongestivos locales o tópicos producen una acción rápida y tienen el inconveniente de que su uso inadecuado suele producir efecto secundario. El resultado es una congestión nasal que el paciente interpreta como una recaída, por lo que se administra más medicamento, produciéndose un círculo vicioso que puede producir rinitis crónica. Se presentan en nebulizaciones o gotas que se depositan directamente en la cavidad nasal. Suele ser suficiente aplicar una o dos gotas o nebulizaciones en cada fosa nasal dos veces al día. Es conveniente no utilizarlos en niños menores de dos años y no emplearlos más de tres o cuatro días seguidos, para evitar la aparición del efecto secundario, consecuencia de su uso durante más tiempo del adecuado, lo que supone un empeoramiento de los síntomas.

Los descongestivos orales o sistémicos producen una descongestión más lenta, pero tienen la ventaja de que no producen efecto secundario. No aparece irritación local y sus efectos, aunque menos rápidos, se mantienen durante más tiempo. Su efecto vasoconstrictor suele ser menor al que resulta de la instilación directa en las fosas nasales. Se presentan en forma de gotas o jarabes y se administran por vía oral. No es infrecuente que durante el tratamiento se produzca somnolencia y pérdida de atención, sobre todo en los niños. Hay que utilizarlos con prevención en personas con hipertiroidismo, para evitar la posible aparición de taquicardia y arritmia, y en pacientes hipertensos, diabéticos o que padezcan la enfermedad sisquémica cardíaca.

Analgésicos y antitérmicos

Se emplean para aliviar el dolor de cabeza y las molestias, dolores generalizados y fiebre. Se utiliza mucho el ácido acetilsalicílico, el paracetamol y el ibuprofeno. El primero puede producir irritación gástrica, y el segundo, si se utilizan dosis excesivas, se asocia con toxicidad hepática. En niños pequeños y en personas asmáticas que presentan la fiebre de heno se aconseja el paracetamol.

Las características de cada uno de ellos son las siguientes:

Ácido acetilsalicílico. Se administra después de las comidas para evitar posibles molestias gástricas. En niños la dosis usual es 10 mg/kg de peso del niño cada 4 horas. No debe administrarse si hay problemas de coagulación sanguínea. Entre sus ventajas cabe citar que es analgésico, antipirético y antiinflamatorio, y también su efecto antiagregante plaquetario.

Paracetamol. Actúa disminuyendo el dolor y la fiebre, pero no es antiinflamatorio. La dosis habitual en niños es de 15 mg/kg de peso cada 4 horas. Entre sus ventajas destacamos un efecto antipirético importante, efecto analgésico moderado y que no es gastroerosivo.

Ibuprofeno. Disminuye el dolor, la fiebre y la inflamación. Es conveniente tomarlo después de las comidas para evitar posibles molestias gástricas. La administración más adecuada en los niños es en forma de jarabe y sobres. Los adultos suelen tomarlo en comprimidos o grageas. Entre sus ventajas destacan la eficacia analgésica y antiinflamatoria, la acción rápida y antipirética y su buena tolerabilidad.

Antitusivos y antitusígenos

La tos es uno de los síntomas más comunes en el resfriado. Si va acompañada de expectoración (tos productiva), no debería ser suprimida salvo si resulta tan molesta que impida conciliar el sueño o realizar vida normal. La tos improductiva carece de interés fisiológico y debe ser eliminada.

Los mucolíticos actúan provocando la licuefacción del moco, que se vuelve más fluido y es fácilmente eliminado por medios físicos. Son útiles en pacientes con congestión pectoral y dificultad para expectorar. Los expectorantes son sustancias capaces de incrementar el volumen de las secreciones bronquiales o de estimular los mecanismos que facilitan su eliminación. Entre los fármacos de este grupo destacan el cloruro amónico, guayfenesina, carbocisteína, acetilcisteína, bromehexina y ambroxol.

Las molestias en la faringe se tratan con demulcentes que suavizan la mucosa faríngea y forman una capa protectora de saliva que se interpone físicamente entre el agente irritante y el receptor tusígeno. Existen numerosos caramelos y pastillas que son útiles y que se consumen en grandes cantidades para aliviar este tipo de molestias asociadas al resfriado. Algunas veces se incorporan analgésicos, anestésicos locales, sustancias refrescantes y balsámicas.

Los expectorantes son sustancias capaces de incrementar el volumen de las secreciones bronquiales o de estimular los mecanismos que facilitan su eliminación

Vitamina C

Existe la creencia generalizada de que la vitamina C previene el resfriado y alivia sus síntomas. En ensayos clínicos controlados se administró vitamina C para evaluar su acción preventiva y no se observaron cambios en cuanto a la frecuencia del resfriado común por rinovirus ni la cantidad de virus eliminado. En cambio, la administración de 8 g/día, desde el primer día de la enfermedad, redujo la duración de las molestias, aunque el tiempo de eliminación del virus no resultó alterado.

Conclusión

El resfriado no es una enfermedad grave, pero sí muy molesta. No existe ningún medicamento que tras ser administrado sea capaz de eliminar esta dolencia de forma rápida, aunque muchos medicamentos alivian los síntomas y reducen las molestias, como los descongestivos nasales, analgésicos, antihistamínicos y antitusivos. Si bien se trata de una dolencia menor, un uso inadecuado de este tipo de medicamentos, prolongando su acción más allá de lo recomendado, puede tener complicaciones indeseables. Hay que extremar el cuidado en los niños pequeños y en las personas mayores. El consejo farmacéutico contribuye a que los pacientes tomen las medidas de cuidado pertinentes y hagan buen uso de la medicación disponible.

 

También podría gustarte Más del autor

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.