Sonia McNab: Donde está el deseo, hay como hacerlo

Coxen Hole, Roatán

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El don de servicio y ayuda es de aquellas personas bondadosas que su mayor satisfacción es sentir que han realizado un aporte a la sociedad sin esperar nada a cambio, así es Sonia Valladares de McNab, una mujer que ha dedicado su vida a buscar el beneficio de la isla de Roatán y el de su prójimo.

El deseo de ayudar comenzó desde muy pequeña, con apenas 13 años de edad Sonia en compañía de otra amiga de infancia realizan rifas de pasteles y otras actividades para recaudar fondos para la instalación del agua potable en la comunidad de Oak Ridge.

El trabajo no ha cesado en la vida de Sonia, en conjunto con otras amigas realizaban ventas de comida para poder pagar los albañiles que trabajaron en la construcción de la Escuela Rubén Barahona, ubicada en la comunidad de French Harbour.

“Yo trabajé para construir esa escuela en la Rubén Barahona, ¿Sabe cómo lo hice? Con unas señoras vendíamos comida, pedimos al Gobierno que nos ayudara a construir una escuela dijeron que sí, que podían mandar albañiles, pero que teníamos que darles de comer, alojamiento y pagarles y así construimos la escuela”, expresó la dama isleña.

 

En una visita que realizó a la comunidad de Coxen Hole, observó las condiciones en las que se encontraban los presos y policías, por lo que con apoyo de Rita Thompson formaron un comité para la construcción de una cárcel.

Pusieron manos a la obra y con la colaboración y el aporte de varios empresarios amigos de su esposo Bob, McNab lograron construir la cárcel de Coxen Hole.

“Esa gente y los policías no podían vivir así, era una casa alquilada y ya les habían dicho que tenían que salir, nos pusimos a trabajar, pedimos, tenía bastantes contactos amigos de mister Bob en la costa que le pedimos ayuda con cemento, techo y nunca se me olvida el señor Kike Morales, él me mandó todo el techo y nosotros trabajando haciendo barbacoas lo hicimos”, detalló Valladares McNab.

También trabajo en la construcción de la cancha de French Harbour, con la ayuda de varios empresarios.

En conjunto de la señora Rita Thompson sumaron esfuerzos para la construcción del mercado de French Harbour sin dejar de la lado las actividades de la iglesia a la que McNab asiste.

Historia de Amor

Siendo de Oak Ridge, conoce a quien sería su esposo a la edad de 14 años, cuando se casa su hermana y se traslada a vivir a French Harbour.

“Conocí a Mr Bob cuando se casó mi hermana Fausta con el Gobernador, ella se casó y vino acá a vivir y éramos bien unidas y quería que yo viniera a pasar tiempo con ella y yo venía y él me miró. Yo tenía mis 14 años, él me miró y no solo él, muchos más, pero que casualidad que ese flaquito que andaba en una bicicleta en esos días, yo decía a mis amigas a mí me gusta ese, ese muchacho a mí me gusta que era Mr Bob y de los otros yo me escondía, si venían a la casa donde hospedaba me escondía porque yo solo quería estar con él”, dijo entre risas Mrs Sonia.

Después ella regresó a Oak Ridge, pero para su sorpresa McNab llegaba a visitarla, en esa época la única manera de transportarse era por mar.

“En esos días no había carretera, ni caminos, él tenía que venir por mar en un cayuquito y a veces estaba tan picado el mar que  yo me preocupada, pero siempre quería que él viniera, si él no iba me enojaba, cuando uno es joven así es”, detalló McNab Valladares.

Cuando la isleña tenía 16 años, McNab pidió permiso para poder visitarla en su casa, para esa época el padre de Sonia, ya había fallecido por lo que su madre Trilby Smith aceptó que él la pudiera visitar.

Los padres de McNab se preocupaban debido a que en ese tiempo el oleaje del mar era mas elevado, pero eso no era impedimento para él y siempre viajaba a Oak Ridge a visitar a su novia.

 

Ella con 17 años y él con 18 deciden casarse y se van a vivir a la casa de los padres de él. La adquisición de su primera casa llega cuando en una ocasión una amiga de Sonia le dice que está vendiendo su casa porque se va a vivir fuera del país y le consulta que si ella estaba interesada en comprarla.

“Yo estoy todavía con mi suegra, viene una señora un día y me dice, estoy vendiendo mi casa me voy a vivir a los Estados Unidos ¿Usted y Bob no están interesados? Yo sí quiero mi casa, pero depende de él, hay que esperar que venga de La Ceiba”, fueron las palabras que Sonia dijo a la mujer.

Cuando Bob volvió de su viaje Sonia le comentó sobre la venta de la casa y él accedió, para ese tiempo ya habían nacido Lynne, Danny y estaban a la espera de Evans y es así como obtienen su primera casa.

Su paso por la Municipalidad

Siendo una mujer trabajadora y velando por cómo mejorar la comunidad, le ofrecieron ser consejera de la corporación municipal, lo cual ella aceptó siempre con el deseo de servir a los demás.

Un proyecto muy importante fue el de cómo controlar el problema de la basura en la isla, por lo que con ayuda de  Rita Thompson iniciaron las solicitudes para la donación de barriles y así tener donde depositar los desechos.

“Mandamos a los Estados Unidos y pedimos a la compañía que vende productos a los pesqueros, yo le dije voy a pedir los barriles y eran costosos, valían como 60 dólares cada uno y me dijo sí Sonia les voy a mandar unos”, indicó la isleña.

Seguidamente le piden se regidora siendo el alcalde en ese momento por el empresario Allan Hyde, una decisión que fue consultada con su esposo el cual la apoyo y fue un cargo en el cual Sonia no recibió ningún sueldo, pero que ella realizó con pasión y devoción buscando alternativas para el mejoramiento de la isla.

La construcción de un puente era un proyecto de la municipalidad, pero para el cual no contaban con fondos suficientes, por lo que Sonia a través del diputado Carlos Kattán, logró que el Congreso Nacional asignara un presupuesto de 400 mil lempiras para realizar dicha obra.

“Cuando yo estaba en la muni tenía un buen amigo en el Congreso Nacional el diputado Carlos Kattán, yo le dije Carlos, fíjese que ahorita queremos hacer un puente y no tenemos suficiente en la muni, el CN tiene que ayudarnos, despreocúpese Sonia yo te voy a conseguir algo, mire que cuando Carlos vino fue directo a la muni con 400 mil lempiras para la ayuda, todavía no era suficiente, pero íbamos a empezar ya porque las cosas ya estaban subiendo”, expresó Sonia.

Un día fue contactada por Samuel Grant, quien tomaba el mando de la municipalidad cuando el alcalde Allan no estaba en la isla, este le solicita la cantidad de 100 mil lempiras de los 400 mil que tenían destinados para la construcción del puente para poder comprar el terreno en donde hoy se ubica el puerto de cruceros de Coxen Hole.

“Un día Sam Grant, él tomaba la alcaldía cuando no estaba Allan y él me llama, no sé cómo porque en esos tiempos no había teléfono, pero se comunicó conmigo. Me dice doña Sonia fíjese que yo necesito 100 mil lempiras de esos 400 mil, creo que yo debo pedir su permiso porque usted fue la que lo consiguió, necesito comprar donde están los cruceros ahora en Coxen Hole, el muelle de cruceros, necesito esa propiedad y se nos da por 100 mil lempiras,  Samuel le dije, todo para mejorar esta isla conmigo vaya para adelante y así compramos ese terreno”,

Concluidos los cuatro años como regidora le solicitan que continúe en la municipalidad, pero ahora con el alcalde Ricardo Merren, consultó nuevamente con su esposo, pero en esta ocasión él no dijo nada, por lo que ella aceptó seguir formando parte de la alcaldía.

En este segundo período el sueldo recibido por Sonia por su cargo de regidora era de 800 lempiras mensuales.

“El sueldo era 800 lempiras, pero yo no fui allí por el dinero, yo ni pensé en eso”, recalcó la isleña.

El alcalde tenía la intención de lanzar su candidatura para ser diputado de Islas de la Bahía, por lo que convocó a una sesión extraordinaria para elegir una regidora que sería la nueva alcaldesa por un periodo breve.

Sonia no fue convocada a dicha reunión por lo cual no sabía las intenciones que tenían de colocarla a ella como alcaldesa y llamaron a su esposo quien apoyo la decisión de nombrarla a ella en el cargo.

“En una reunión me dijeron usted tiene que quedar por Ricky, por unos meses aunque sea, yo no, yo no quiero eso, eso sí que no, no lo voy hacer. Sin que yo supiera llamaron a mister Bob y él dijo sí, si eran unos meses que sí”, manifestó Sonia.

Su paso en el cargo de alcaldesa fue breve, debido a que su esposo le aconsejó parar porque llegaba en horas muy tardes de la noche y él se preocupaba por ella, así que a los pocos meses nombraron a un nuevo alcalde.

Luego de pasar un segundo período como regidora le solicitan que continuara un tercer proceso en la alcaldía, pero en esa ocasión Bob le dijo no, por lo que no aceptó, pero siguió con trabajos para ayudar a la comunidad.

Madre

Siendo madre de 7 hijos, miss Sonia comentó que nunca paró de trabajar por eso no entiende como hay personas que ponen excusas.

“Yo siempre trabajando por eso a veces que cuando forman excusas yo les digo, pero como yo pude hacerlo y usted no puede. Dice un dicho “donde hay el deseo, hay como hacerlo”, y yo siempre les digo eso a mis nietos y a mis hijos”, expresó la dama.

Fue la guía de sus hijos, siempre los llevaba a la escuela con un gran esfuerzo por las múltiples responsabilidades que tenía.

“Siempre luchando con mis hijos en la escuela, yo los llevaba a Peña Blanca, yo trabajaba, yo no descansaba, pero siempre trabajaba para la comunidad y queriendo ver más y siempre estoy así”, indicó Sonia.

Pasión por la pesca

Desde niña una de las actividades favoritas de  Sonia ha sido la pesca por lo que pasaba gran parte del día en las playas de Oak Ridge disfrutando de esos momentos, estando casada participó en varios torneos y ganó algunos trofeos.

“Yo competía, allí tengo unos pescados y unos trofeos míos, porque a mí me encanta la pesca, desde niña en Oak Ridge todo el día pescando y cuando dijeron que iban a competir las señoras yo me metí también y pescamos y ganamos algo”, declaró Sonia con gran alegría en su rostro.

Entre los premios obtenidos en los torneos de pesca por la isleña destacan varias cañas de pescar y varios trofeos.

Sus pasatiempos

Uno de sus mejores pasatiempos ha sido la natación, es algo que simplemente le encanta, así como los caballos y la pesca.

¿En que está trabajando usted ahora?

todavía estoy en Ordecib y en las iglesias y en las escuelas por  si hay algo en lo que yo pueda ayudar.

¿Cuál es el consejo para sus hijos y nietos?

Tratar de seguir los pasos buenos, no andar en malas compañías eso es lo que arruina a los jóvenes.

¿Su comida favorita?

Arroz, frijoles y un guineo.

¿Cómo le gustaría ver a la isla?

Cambio para mejor en 100% como cuando crecimos en esta isla y éramos tan tranquilos, dormíamos con las ventanas abiertas, caminaba sola por cualquier lado, íbamos al monte a buscar cangrejos y nadie nos molestaba.

Sonia es de las personas que considera que los reconocimientos a las personas se dan en vida y espera que los jóvenes tengan el deseo de ayudar a las demás personas.

Es por eso y muchas cosas más que Sonia Valladares de McNab es una estrella que brilla y su luz da esperanza a la isla de Roatán.

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