Honduras participa en Cumbre de la Prosperidad y Seguridad

Estados Unidos

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Los países del Triángulo Norte, Estados Unidos y México debatirán  los mecanismos de acción para combatir, de forma más efectiva y contundente, el crimen organizado transnacional.

Con ese objetivo, los máximos líderes reunidos en la Honduras participa , conocerán hoy propuestas para hacer frente como bloque a las amenazas contra la seguridad nacional de los países.

Por Honduras participa el presidente Juan Orlando Hernández, cuyo liderazgo regional en materia de seguridad ha sido reconocido por las máximas autoridades de la administración Trump.

Además participa el presidente Jimmy Morales, el vicepresidente de El Salvador Oscar Ortiz, el secretario del Interior de México, Miguel Angel Osorio Chong, el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos y anfitrión de la cumbre, John Kelly.

Por Honduras participarán, además, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Rolando Argueta; el fiscal general Oscar Fernando Chinchilla y el ministro de Seguridad, Julián Pacheco.

 Las amenazas

Desde la sede del Comando Sur en Miami, Florida, estos líderes debatirán ampliamente sobre las amenazas para la región, el combate al crimen organizado y la cooperación para la seguridad regional.

Esta sesión se dividirá en dos partes, la primera sobre el combate transnacional y la segunda sobre las mejores prácticas contra las redes criminales y gestión de la seguridad fronteriza.

El presidente Hernández y sus homólogos de El Salvador y Guatemala han sido invitados a participar en una mesa redonda con el secretario John Kelly y el ministro del Interior de México, Miguel Osorio Chong.

Posteriormente se realizará una sesión sobre cómo mejorar la seguridad ciudadana y nuevas tecnologías para la seguridad fronteriza.

Asimismo se realizará una sesión sobre la capacidad para luchar contra la corrupción y la impunidad, en la cual, los presidentes podrán participar en una mesa redonda de discusión.

El objetivo de EEUU

Estados Unidos ha expresado de forma contundente que “una América Central más segura y estable contribuye a tener unos Estados Unidos más seguros”.

El objetivo de Estados Unidos, al aceptar su responsabilidad compartida aunque diferenciada en los severos problemas de violencia que ha enfrentado la región, particularmente los países del Triángulo Norte, es reducir la migración ilegal, asegurar las fronteras, promover el libre flujo de bienes y servicios hacia el norte y el sur y combatir el movimiento ilícito de personas y bienes.

“El compromiso de Estados Unidos en Centroamérica tiene como objetivo destruir las organizaciones criminales transnacionales, combatir el narcotráfico y la migración ilegal y aumentar la inversión del sector privado para crear empleo y oportunidades económicas”, ha afirmado enfáticamente el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés).

“Juntos estamos combatiendo las causas de las actividades ilícitas que amenazan la estabilidad regional. Juntos estamos eliminando los obstáculos al crecimiento económico, incluyendo los obstáculos al comercio y la inversión para las empresas estadounidenses”, han afirmado funcionarios de la administración Trump.

Liderazgo

Por su lucha contra todas las formas de violencia y de crimen transnacional, la participación del presidente Hernández ha sido considerada “vital” durante esta cumbre, en virtud de los buenos resultados obtenidos a la fecha.

trabajo el liderazgo del presidente hondureño, los índices de criminalidad se han reducido sustancialmente en el país, logrando reducir en más de 30 puntos la tasa de homicidios en un periodo de tres años.

Por la falta de voluntad política de los gobiernos para atender el problema de la inseguridad, en una década los índices se dispararon convirtiendo al país en el más violento del mundo.

A partir de 2006 la violencia comienza a crecer de forma vertiginosa sin que se tomaran medidas contundentes para frenar un fenómeno que alejó la inversión privada y el turismo, minando de forma potencial la economía hondureña e incentivando la migración irregular hacia Estados Unidos.

A partir de 2014, el presidente Hernández anuncia una agresiva estrategia integral de seguridad, con el fin de devolver la paz y la tranquilidad a los hondureños.

Esta estrategia integral incluía la reducción de los elevados índices de criminalidad, el combate al narcotráfico, la extradición de los cabecillas del carteles, la desarticulación de los imperios económicos construidos por las maras y pandillas a través de la extorsión y el secuestro, la profunda reforma del sistema penitenciario, la seguridad fronteriza a través de fuerzas de tarea multinacionales, el fortalecimiento de las instituciones de seguridad y justicia y la depuración.

 Los logros

Tres años y medio después los resultados ya son visibles. En seguridad ciudadana Honduras ha logrado reducir más de 30 puntos la tasa de homicidios y las proyecciones para 2017 indican que se podría reducir 10 puntos más. A junio se contabilizan 500 homicidios menos en relación al mismo periodo de 2016.

Respecto al combate al narcotráfico, se desarticularon cuatro poderosos carteles y casi una veintena de extraditables ya se encuentran a la orden de tribunales en otros países del mundo. Además, se han destruido pistas y laboratorios clandestinos y el escudo aéreo, marítimo y terrestre ha reducido a su mínima expresión las trazas provenientes de América del Sur.

Respecto a las maras y pandillas, a través de Operaciones como Avalancha 1 y 2, se propinaron fuertes golpes a la estructura de la MS, incautando sus bienes y capturando a los cabecillas que ordenaban secuestros, masacres, secuestros y robo de vehículos.

Como parte de esa estrategia regional se ordenó la reestructuración total del sistema penitenciario, siendo clave en ese proceso la construcción de nuevas cárceles de máxima seguridad para enviar ahí a los cabecillas que aún en prisión seguían ordenando crímenes. Actualmente ya está en operaciones el Pozo 1 en Ilama y el Pozo 2 en Morocelí, albergando más de 2,000 reos peligrosos.

Ante estas medidas, muchos criminales intentaron refugiarse en otros países y es por eso que desde marzo de 2015 Honduras propuso la creación de la Fuerza de Tarea Maya Chortí para vigilar unos 256 kilómetros de la frontera terrestre con Guatemala. Alrededor de 600 efectivos de la Policía Nacional y Fuerzas Armadas de ambas naciones pasaron a formar parte de la Fuerza de Tarea, ejecutando al menos 35 tipos de acciones bilaterales de campo en la lucha contra el crimen organizado, narcoactividad, criminalidad, delincuencia y situaciones conexas.

El gobierno del presidente Hernández también ordenó el fortalecimiento institucional del sector justicia y seguridad. En ese sentido, se creó la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), la Fuerza policial Tigres. Además se ha creado la Dirección de Investigación e Inteligencia del Estado (DIIE) y todas las acciones se han articulado a través de la Fuerza de Seguridad Nacional Interinstitucional (Fusina).

Pero a pesar de ser entes más técnicos y científicos, estos no funcionarían sin una adecuada depuración de su personal. Es por ello que se ordenó la depuración policial que a la fecha ha dejado fuera de la Policía a más de 3,000 elementos, entre oficiales y agentes. Además, todo el personal ahora es certificado a través de pruebas de confianza.

En marzo pasado, durante su gira por Washington, el presidente Hernández se reunió con el vicepresidente Mike Pence y los secretarios Rex Tillerson y John Kelly.

Tras la reunión bilateral el vicepresidente Pence calificó al presidente Hernández como un “buen amigo y aliado clave para  para promover la seguridad, estabilidad y democracia en Centroamérica.”

Datos de interés

  • Las maras y pandillas constituyen una fuerza descomunal que debe ser atacada en bloque por los países. En El Salvador se estima que hay 60,000 pandilleros, en Honduras 25,000 y en Guatemala 20,000 pandilleros.

 

  • Estos delincuentes inciden en los índices de violencia que predominan en los países del Triángulo Norte y el resto de Centroamérica. El Salvador cerró el 2016 con 5,278 homicidios, Honduras con 5,049 homicidios, Guatemala con 5,459 homicidios, Costa Rica con 577, Panamá con 386, Nicaragua con 460 y Belice con 135.

 

  • En general, en los siete países de Centroamérica (47.8 millones de habitantes), el 2016 se reportó la muerte violenta de 17,800 personas, es decir, una tasa de 36.2 muertes por cada 100,000 habitantes en la región.

 

 

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