El Salvador: LLega primer auto eléctrico traído con fines comerciales

El Salvador

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No emite gases contaminantes. Es sumamente silencioso cuando está encendido. Tiene fuerte potencia para ser un sedán. Su manejo es igual o más fácil que el de un vehículo automático. Así es el primer auto eléctrico traído a El Salvador con fines comerciales.

Se trata de un carro que funciona completamente con energía eléctrica. No necesita ni una gota de gasolina o diésel.

La distribuidora eléctrica Del Sur lo ha importado al país en un esfuerzo por promover el uso de esta nueva tecnología.

“Nosotros no estamos metiéndonos al negocio de importación de carros”, aclaró el gerente general de Del Sur, Roberto González. Pero sí les interesa que este mercado se desarrolle en el país.

“Nos gustaría que los importadores de vehículos vieran que, de la mano con Del Sur, podemos impulsar el desarrollo para que ellos importen los vehículos eléctricos”, añadió el gerente.

Al proliferar el uso de estos automóviles, también aumenta el consumo de electricidad y la venta de estaciones de carga para los mismos.

Amigables con el medio ambiente

Los autos eléctricos no emiten gases contaminantes, como sí lo hacen los que utilizan combustibles fósiles.

“Se ha calculado que un vehículo eléctrico, bajo condiciones de manejo adecuadas, ahorra 1.5 toneladas de CO2 por año. (Esto puede cambiar debido a las condiciones de manejo, el clima, la carga, etc.)”, dijo Del Sur, en un correo electrónico enviado a Expansión.

Estos modernos vehículos también reducen la contaminación sonora, pues son sumamente silenciosos.

Por estos motivos es que al proyecto se han unido otras instituciones. De hecho, el Ministerio de Relaciones Exteriores encabezará junto a Del Sur una presentación del auto eléctrico a periodistas que se llevará a cabo hoy, martes.

Pero no todas son ventajas. Los autos eléctricos tienen precios más altos que los de los vehículos a diésel o gasolina.

El que Del Sur ha importado, por ejemplo, un Nissan LEAF, cuesta $26,000 puesto en la fábrica en México, mientras que uno convencional de su misma categoría cuesta entre $13,000 y $15,000.

El otro desafío para estos autos en países como El Salvador es que las normas y regulaciones no han sido adecuadas para ellos. Los formularios para obtener permiso de circulación, por ejemplo, requieren llenar campos como la capacidad del tanque, que estos vehículos no traen; la cilindrada, y otros datos que no aplican para ellos.

El gerente general de Del Sur explicó que por ese motivo están ya en reuniones con funcionarios de las instituciones gubernamentales pertinentes.

González confía en que estos obstáculos regulatorios se irán superando. Y la circulación de los autos eléctricos en nuestro país será una realidad cada vez más cotidiana.

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