Bob McNab el isleño que le mostró su amor a Roatán con su don de servicio

French Harbour, Roatán.

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Roatán ha tenido grandes personalidades que aportaron al desarrollo con el que hoy cuenta la isla y Bob McNab fue uno de ellos al destacarse por su compromiso y amor al departamento mostrado a través de el don de servicio que lo caracterizaba por lo que su viuda la isleña Sonia Valladares de McNab le relató a Diario Roatán su historia y aportes a este sector.

McNab fue conocido y hoy recordado  por brindar su apoyo a los isleños cuando se presentaba un incendio, ya que la isla no contaba con una estación de cuerpo de bomberos en ese tiempo.

Los inicios de McNab fueron muy humildes, pues cuando él tenía 13 años sus padres Delman Evans McNab Ross y Sybil Galdie Bodden Bush tenían una tienda donde distribuían provisiones en las comunidades de la isla, en la cual en ciertas ocasiones cambiaban estas provisiones por cocos en el sector de Banda Norte.

Tiempo después, el joven isleño conoció a Sonia Valladares la mujer de sus sueños, donde a los 17 años decidió casarse con ella y llevársela a vivir a casa de sus padres.

El isleño se caracterizaba por ser una persona trabajadora, donde a la edad entre los 18 a 19 años decidió irse a trabajar en un bote para trasladar pasajeros.

‘‘Mr Bob, lo primero que hizo era irse de capitán en un bote llamado Edith Mc, con pasajeros para La Ceiba, el salía el jueves en la mañana, iba a recoger sus órdenes a Oak Ridge, Jonesville y pasajeros de una vez, iba a Coxen Hole y a las 12 de la noche salía para La Ceiba para llegar a las 6 de mañana y en eso trabajó él, tenía tal vez sus 18 o 19 años.’’, relató Valladares de McNab.

Tiempo después, decide separarse de sus padres y establecerse en otro lado, debido a que sus hijos estaban creciendo.

Inicios de su compañía pesquera

Al pasar de los años McNab decide dejar el traslado de personas atrás e introducirse a la industria pesquera.

En esta nueva actividad el isleño inicio el crecimiento de su flota pesquera, ya que contaba con 7 o 8 barcos, donde su esposa lo apoyaba administrando el negocio.

 

Los nombres de los navíos los puso su esposa, donde el primero se llamaba ‘‘El Sonia Mc’’, de ahí adquirieron otro que bautizaron como Lynne Brother’s en honor a su hija Lynne y sus hermanos. Otro fue nombrado como Sheena Mc’’ y ‘‘Sonia Esperanza’’.

Sonia de McNab narra que, en una de las salidas de su esposo, tuvo que pasar grandes tempestades, ya que una vez dos embarcaciones pesqueras se habían quedado sin combustibles, donde Bob salió a socorrerlos con su navío Bobby Jr. Al saber del viaje peligroso que realizaba su esposo la isleña entró en un gran pánico temiendo por la vida de su conyugue.

Otra de las experiencias difíciles que tuvo el hombre de mar fue cuando logró arribar junto su tripulación a la isla de Guanaja, ya que pasaron una gran tormenta navegando en el Bobby Jr, junto otra embarcación que los acompañaba.

Bob tuvo que unir los dos botes, mientras un experimentado marino sostenía el timón de una de las embarcaciones, en ese momento todos pensaban que iban a morir por la gran tempestad que los azotaba y la idea de la tripulación era lanzarse al mar.

A eso de las 6 de la tarde, McNab llamó a su esposa para avisarle que ya estaba entrado al muelle de Guanaja y que se quedarían en ese lugar. Al atracar allí amarró los botes y fue en ese momento que su conyugue lo admiró mucho por su experiencia a tan corta edad en alta mar.

‘‘Dios es un Dios grande porque él en ese mar lo salvó, muchas veces me llamaba me estoy hundiendo, pero lo hacía tan bien que él en eso días solo tenía sus 20 años, el hombre trabajó para levantar esa compañía’’, contó Valladares.

El bombero pionero en Roatán

En esa época en la isla no contaban con estación del cuerpo de bomberos y en muchas ocasiones los isleños tenían que luchar contra los feroces incendios que se daban en sus comunidades.

Bob McNab siempre se destacó por ser un hombre servicial que colaboró con la mayoría de personas que conocía en Roatán.

‘‘Aún retirado del mar, mrBob siempre buscaba ayudar a las personas con sus botes, ya que se caracterizaba por servir a los demás’’, describió Sonia.

El isleño siempre estaba al servicio de los demás sin cobrarles por sus favores, ya que era un hombre servicial y fue así como logró trabajar con el Bobby Jr para socorrer los incendios que se dieron varias veces a media noche en comunidades que no contaban con agua potable.

‘‘Eso salió de él mismo, él compró una bomba y una cantidad de mangueras, tenía sus muchachos que, con solo decirles, llegaban rápido’’, explicó Valladares.

Este navío contaba con una manguera especial y una bomba para poder usar agua de mar, de esa forma Bob podía acercar su embarcación a los incendios y correr la manguera con sus tripulantes para apagar las llamas de ese sitio.

‘‘Y si alguien se perdía en el mar, él iba también al mar a buscarle y así siguió él trabajando por nada, no les cobrábamos nada, todo era porque queríamos ayudar’’, aseguró Valladares McNab.

Amante de la pesca y los caballos

Bob McNab era un apasionado de la pesca deportiva, en la cual, era un competidor que siempre subía al podio. Donde su primera participación fue en el torneo de Belmont que se realizó en Omoa donde logró ganar todos los trofeos y los premios económicos relató Valladares.

Otro de los pasatiempos de McNab fue la crianza de caballos, en la cual fue la primera persona que tuvo un caballo pura sangre en Roatán.

‘‘Los hobbies de mister Bob era el caballo, fue el primero que tuvo un caballo de raza aquí en la isla, se llamaba Marengo, de ahí todos los otros muchachos se incorporaron y ahora todos tienen caballos’’, contó Valladares.

¿Cómo era Bob McNab?

El isleño siempre fue conocido por ser una persona servicial para toda la comunidad que no le mezquinaba nada a nadie, donde siempre fue un hombre cariñoso con su familia.

‘‘Él tenía el don del servicio, sea quien sea, pobre o rico él ayudaba’’, narró su conyugue.

Además, McNab siempre les dio el ejemplo a sus hijos de ser un hombre de palabra en cualquier compromiso o actividad que tuvieran.

‘‘Solo consejos buenos, de mantener el camino correcto, tener palabra que cuando digas que vas a cumplir, cumple, si él te decía que iba hacer algo, él te lo iba hacer, así era él, bien cumplido, bien honesto’’, reveló Valladares.

Uno de los platillos favoritos de este hombre de familia era el cerdo frito, en la cual siempre llamaba a sus amigos para disfrutar de esta comida. De igual forma, era un amante de las fiestas, donde al inaugurar su casa realizó una fiesta de una semana, siendo este evento tan famoso que logro ser publicado en medios de comunicación de los Estados Unidos.

Otras de las actividades que disfrutaba realizar este isleño era el baile, ya que salía con su esposa a diferentes fiestas donde bailaban al ritmo de Country.

‘‘Le encantaba el baile y no le voy a mentir a mí también, cuando tuvimos el Miss Honduras aquí yo con él baile el country porque eso pidieron que nosotros hiciéramos y lo hicimos’’, concluyó Valladares McNab.

 

 

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